Minería: Dvorak y Sibelius

Publicado: agosto 10, 2015 Última Modificación agosto 10, 2015 Por: adminmusica

El interés de Dvorak en las canciones folklóricas de los negros lo llevó a usar este material en su famoso Concierto para chelo op.104 compuesto en 1895.

por: Ricardo Rondón

El interés de Dvorak en las canciones folklóricas de los negros lo llevó a usar este material en su famoso Concierto para chelo op.104 compuesto en 1895. La obra es la más famosa y gustada en su género. La terminó estando aún en los Estados Unidos, pero el estreno fue en Londres en 1896.

Este Concierto abre con una rica introducción orquestal, ofreciendo dos temas principales: el primero es para los clarinetes, y el segundo, de franca confección basada en el folklore de los espirituales, lo asigna al corno solista con las cuerdas. Tovey dijo que es “uno de los temas más bellos jamás escritos para el corno”. Cuando finalmente aparece el solista tiene la mesa puesta para un lucimiento extraordinario que además es muy emotivo y romántico. El movimiento lento es soñador y poético con un toque dramático que garantiza un contraste. Pronto el estado anímico hace reflexiones con el solista en un elocuente diálogo con material previamente expuesto. Una breve marcha abre el sendero para que el chelo tome las riendas. Dvorak nos presenta una serie de epílogos inolvidables con temas pintorescos que coquetean con la calma.

Eventualmente despierta la orquesta y un Rondó proclama el Final vivaz y sonriente. El magnífico solista fue el virtuoso español Asier Polo, cuyo Dvorak fue sobrio y elegante, pero siempre emotivo y apasionado. Su interpretación fue ademán expresivo y noble, trabajado profundamente al lado de Carlos Miguel Prieto y la OSM dejando una inolvidable huella. Como “encore” lo acompañó Shari Mason, concertino de la orquesta en unas Variaciones sobre un Pasacalle de Handel que fue el postre ideal después de la gran experiencia que tanto conmovió al público.

Las cuatro leyendas del Kalevala op. 22 de Jean Sibelius se basan en cincuenta runos (cantos) de poemas épicos finlandeses que narran las aventuras y desventuras del héroe Lemminkainen. En la primera leyenda Lemminkainen viaja a la isla mágica de las doncellas de Saari, en donde se enamora de la bella y seductora Kyllikki. Ella finge indiferencia al héroe que responde seduciendo abiertamente a las doncellas de la isla. Viendo esto, Kylilikki cede un poco, y el impetuoso

Lemminkainnen de inmediato la rapta para llevársela a su tierra en un trineo. Tuonela, tierra de la muerte, el infierno de la mitología finlandesa, está rodeada por un gran río con aguas negras y una corriente rápida. Aquí flota el Cisne de Tuonela, cantando majestosamente. En el Runo XVI de esta pieza épica, Lemminkainnen trata de matar al Cisne con su balesta. La música describe una existencia imperturbable del Cisne. La tercera leyenda del Kalevala narra la muerte de Lemminkainnen cuando un cuidador de la manada busca salvar al Cisne disparando su ballesta.

Lanzado en el río de la muerte, el cuerpo inerte del héroe flota en las aguas heladas. En la cuarta leyenda el héroe es rescatado de la tierra de los muertos por los poderes mágicos de su madre.

Ella peina el río recogiendo pedazos de su cuerpo que cose hasta restaurarlo. Sube a su corcel y cabalga por los terrenos helados de las tierras nórdicas hacia su hogar. Es un final verdaderamente deslúmbrate en su poder descriptivo y pictórico, con música sensacional que describe cada evento. Prieto fue un vigoroso y experto guía por este mundo mitológico fascinante. La orquesta estaba “prendida” y sus solos fueron decisivos en las descripciones terroríficas y la impresionante majestad del los bosques nórdicos. Rolando Cantú fue el excelente solista en el corno inglés que describe la desolación del Cisne de Tuonela. Definitivamente, un concierto memorable. (agosto 8)

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