Sinfonía Concertante para cello y orquesta op. 125 de Sergei Prokofiev

Publicado: septiembre 9, 2017 Última Modificación septiembre 10, 2017 Por: adminmusica

Emanuel Graf, cello
Orquesta de la Universidad Franz Liszt de Weimar, dirige Nicolás Pasquet

 

La Sinfonía Concertante para violoncello y orquesta op. 125  (1952) es una de las últimas obras de Prokofiev. El compositor ya había compuesto un concierto para el violonchelo op. 58, en 1938, pero fue recibido con poco entusiasmo. Se dice que al ver tocar al joven Rostropovich esta obra, la modificó completamente hasta llegar este concierto mucho más audaz, moderno y acabado.

 

La obra nace como una comisión de 20,000 rublos por parte de Alexander Kolodilin el Director de Asuntos Musicales del Estado Soviético en noviembre de 1951. Para la parte central Prokofiev utilizó el material de su primer concierto para violonchelo y para la  parte de solos consultó a  Rostropovich. Los dos artistas trabajaron en estrecha colaboración.  En el libro de Simon Morrison Prokofiev The People’s artist se dan detalles interesantes sobre la evolución del proceso creativo en donde participan, además de Prokofiev y Rostropovich, un personaje crucial llamado Levon  Atovmyan, el jefe ejecutivo de la Unión de Compositores Soviéticos, el cual, además de editor era el orquestador de la obra.  

El estreno de la Sinfonía Concertante fue el 18 de febrero de 1952 en el Conservatorio de Moscú, con una orquesta formada por estudiantes y el pianista Sviatoslav Richter como director.  Después que la obra fue presentada en el Sindicato de Compositores Soviéticos y pasó su aprobación, estuvo lista para ser presentada al público, no sin antes hacer algunas pequeñas modificaciones en el último movimiento. Prokofiev introdujo un tema similar a una canción popular que ridiculizaba a Zakharov, uno de los censores.  Este se levantó indignado en medio del concierto y dijo que su canción había sido distorsionada por completo y que por lo tanto iba a protestar ante la prensa si ese tema no era reemplazado.

 

Por esto se hizo una segunda modificación, por parte de Rostropovich, agregando algunos solos de violonchelo menos exigentes. Esta segunda versión fue la aprobada por el Sindicato de Compositores en el 30 de agosto de 1952. Por tal motivo, se tienen dos versiones del movimiento final.

 

La sinfonía concertante no requiere de un gran virtuosismo para ser ejecutada en cuanto a técnicas, pero sin embargo es una dura prueba para la capacidad mental y muscular del violonchelista que debe producir notas a volumen muy alto, precisión en la digitación, con muchos cambios,  saltos y dobles paradas.

La música es de una gran riqueza en cuanto a melodías, ritmos vertiginosos  y timbres sonoros. Se siente en sus amplias líneas sinfónicas el gusto de Prokofiev por los ostinatos, los pasajes grotescos y humorísticos que crean interés para el oyente.

 

El nombre de Sinfonía Concertante, se debe a que el autor resalta el papel de la orquesta en esta obra como voz principal y no como un simple acompañamiento. Es una forma musical que podríamos llamar de híbrido entre la sinfonía y el concierto. El término no es nuevo, pues ya Mozart nos dejó su Sinfonía Concertante para violín y viola.

 

Fuente: Francisco Rivero para La música moderna

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