Sonatas para piano op. 14 y op 22

La primera sonata del op. 14 de Beethoven es un contraste lírico a su predecesora, la “Patética”.

Por Música en México julio 12, 2020 Última Modificación julio 12, 2020

Sonata para piano en mi mayor, op. 14 no. 1

Valentina Lisitsa, piano

La primera sonata del op. 14 de Beethoven es un contraste lírico a su predecesora, la “Patética”. Junta con la número 2 en sol mayor, fue dedicada convenientemente a la baronesa Josefa von Braun, cuyo esposo era director de Teatro de la corte en Viena y, por lo tanto, proporcionó una entrada a las ambiciones orquestales del compositor. El barón fue quien asignó a Beethoven la fecha y el lugar para el estreno de su Primera sinfonía en 1800. La sonata de mi mayor es una de las mejor documentadas en los cuadernos de bocetos de Beethoven, que datan su composición en 1798-9. Dos años más tarde fue persuadido para reorganizarla para cuarteto de cuerdas, transponiéndola a la tonalidad de fa mayor.

Se trata de una obra modesta en tres movimientos. El primero inicia con un tema espacioso que se asciende a través de una octava y contrasta con el cromatismo del segundo tema. Aunque no está marcado como tal, el movimiento intermedio en mi menor tiene el carácter y la forma de un minueto, con un trío íntimo en modo mayor. El final es un rondo amable que presenta un juego de cambios dinámicos repentinos.

Sonata para piano en sol mayor, op. 14 no. 2

Philip Edward Fisher, piano

Las dos sonatas del op. 14, escritas a un año de la “Patética” y publicadas en 1799, son un par curioso. Ambas tienen tres movimientos, en tonalidades muy utilizadas en la época y proporcionan un contraste lírico con las emociones embriagadoras de la op. 13, no. 2. De hecho, encontramos al compositor en su momento más juguetón, particularmente cuando se trata de trucos de metro y ritmo.

La apertura del Allegro casi inicia con un tema principal, incluso engaña al oyente sobre dónde cae la línea compás, ya que sus figuras rotas se fusionan en una melodía más tangible. El movimiento presenta una de las secciones de desarrollo más elaboradas de Beethoven y, después del regreso del tema inicial, llega a su fin con un estado de ánimo de satisfacción. El segundo movimiento es un conjunto de variaciones sobre un tema simple, staccato. Es Beethoven en su forma más agradable, incluso termina con una broma que recuerda a Haydn. El final es un scherzo de estilo pastoral, pero en forma de rondo en lugar del diseño más común de scherzo y trío, y con una idea principal que suena desconcertante, como si nunca se estuviera seguro de se trata de una compás binario o ternario.

Sonata para piano en si bemol mayor, op. 22

Arturo Benedetti Michelangeli, piano

De entre todas sus primeras sonatas, Beethoven estaba orgulloso de su op. 22 en si bemol, aunque quizá nunca tuvo la popularidad de algunas de sus compañeras cercanas en el ciclo. La terminó en 1800 y se publicó dos años más tarde. Beethoven aseguró a su futuro editor con sede en Leipzig que con ella “la sonata se ha perfeccionado”.

Al igual que la posterior y más célebre sonata en si bemol, “Hammerklavier”, es una obra a gran escala, de hecho, Beethoven la llama “Gran Sonata”, y efectivamente se considera que con ella cierra su período clásico. A partir de aquí, gobernaría la experimentación. Dicho esto, el primer movimiento se las arregla para rara vez presentar algo reconocible como tema. Para eso tenemos que esperar hasta el movimiento lento, que presenta una línea florida sobre un acompañamiento palpitante. Los dos últimos movimientos son más conservadores, un minueto regular y un típico rondo vienés.

Fuente: Notas al programa del ciclo de sonatas de Beethoven de Artur Pizarro para la BBC Radio 3

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