Stabat Mater de Gioachino Rossini (1792-1868)

Publicado: agosto 31, 2017 Última Modificación agosto 31, 2017 Por: adminmusica

Coro y Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia, dirige Antonio Pappano

 

La consagración de Gioachino Rossini como compositor operístico le llegó con

Guillermo Tell, tras cuya composición abandonó dicha faceta creativa. Durante esta “jubilación”, siguió vinculado a la vida musical como director del Théatre Italien así como del Liceo de Bolonia de París y siguió componiendo obras breves, sin dejar a un lado su otra gran pasión, la gastronomía, así como varias obras religiosas y profanas notabilísimas, entre las cuales se encuentra su Stabat Mater.

 

Es sabido que el Stabat Mater fue un encargo del archidiácono español, D. Manuel Fernández Varela, quien conoció a Rossini en un viaje que este realizó a España con su amigo y protector, el banquero Alejandro Aguado. Varela deseaba tener un manuscrito de Rossini y un Stabat Mater que rivalizase con el famosísimo de Pergolesi.

 

Rossini compuso la obra, excepto las secciones 2, 3 y 4, las cuales encomendó

terminar a su amigo, el compositor y director musical del Théâtre Italiane, Giovanni Tadolini, para completar la obra. El estreno del Stabat Mater tuvo lugar en la iglesia del Convento de San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833. A la muerte de Varela en 1837, y contrariamente a lo convenido inicialmente con él, sus herederos vendieron el manuscrito. Rossini recuperó el manuscrito y compuso las partes que había dejado en manos de Tadolini y añadiendo la última sección, una doble fuga. Finalmente, la obra fue estrenada en París, el 7 de enero de 1842 en la Sala Ventadour con enorme éxito. Las crónicas de la época decían, “se gritaba el nombre de Rossini por encima de los aplausos. La obra transportó al público, el triunfo fue absoluto”. En marzo de ese año, tuvo lugar el estreno italiano de la obra, en Boloña, dirigido por Gaetano Donizetti. El propio Donizetti hablaba de la reacción del público: “El entusiasmo es imposible de describir. Incluso al final del ensayo general, al que asistió Rossini al mediodía, fue acompañado a su casa por más de 500 personas aclamándole. La misma cosa tras el estreno, bajo su balcón, ya que ni siquiera apareció por el teatro.

 

A pesar de que la obra es claramente diferente a sus obras seculares, los críticos alemanes, como muy bien dijo Heinrich Heine en un ensayo sobre Rossini, criticaron la obra por ser “demasiado mundana, sensual y festiva respecto al tema religioso”. Como respuesta, el historiador de música francesa, Gustave Chouquet, ha concluído que “no se puede olvidar que la religión en el sur es muy diferente a lo que representa en el norte”. El Stabat Mater de Rossini se mantiene hoy en día como una obra fundamental, dentro del repertorio sinfónico-coral.

 

Fuente: Fundación Barceló

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