Fuego mágico

Fuego mágico, película estadounidense dirigida en 1955 por William Dieterle. Adaptación cinematográfica que aborda la vida de Richard Wagner.

Por Música en México mayo 23, 2020 Última Modificación mayo 23, 2020

El año es 1834. Un enjundioso Richard Wagner (1813-1883) de tan solo 21 años —y ya con dos óperas de su autoría bajo el brazo— se presenta en el Teatro de la Ópera de Magdenburgo para solicitar (o más bien exigir) el puesto de director musical. Sin embargo, es rechazado por su corta edad y su falta de experiencia. Molesto, el compositor está a punto de abandonar el recinto cuando, de pronto, tiene un afortunado accidente con una joven y guapa actriz. Prendado, Wagner empieza a galantear y sigue a la chica —quien, por cierto, se llama Wilhelmina Planer (1809-1866) y se convertirá en la primera esposa del compositor— al interior del teatro donde, por inexplicable razón, el empresario que lo había rechazado hacía tan solo unos minutos ahora se alegra de volver a verlo y le da la oportunidad de ponerse al frente de la orquesta para ensayar Las bodas de Fígaro de Mozart. Wagner alecciona a la orquesta, reprende a uno de los músicos que está fumando un inmenso puro y levanta la batuta…

Inicia así Fuego mágico, película estadounidense dirigida en 1955 por el hábil artesano cinematográfico alemán nacionalizado estadounidense William Dieterle (1893-1972), quien tiene en su haber películas biográficas como Ludwig der Zweite, König von Bayern (1930), Madame Du Barry (1934), La tragedia de Louis Pasteur (1936), La vida de Emile Zola (1937), Juárez (1939) y Omar Khayyam (1957), casi todas protagonizadas por el versátil actor austro-húngaro Paul Muni (1895-1967).

Fuego mágico es una afortunada adaptación cinematográfica de la biografía homónima escrita por la popular autora alemana Bertita Harding (1902-1971) en 1953. El estilo fluido y ameno con que la escritora aborda la vida de Richard Wagner se transmite fielmente en la película, de cuyo guión se encargó ella misma en colaboración con el cineasta Ewald André Dupont y el guionista David T. Chantler. Al igual que el libro, la película está estructurada como una serie de breves episodios ordenados cronológicamente en los que se abordan momentos decisivos en la vida del gran compositor alemán, teniendo como hilo conductor sus relaciones afectivas: el viaje a París donde es rechazado inicialmente por Giacomo Meyerbeer (1791-1864) pero también conoce a Franz Liszt (1811-1886), el regreso a Alemania para dirigir en el Teatro de la Ópera de Dresde, su participación en el movimiento revolucionario de Dresde (1849) y el posterior exilio, el reencuentro con Liszt —quien le presenta a su hija Cósima (1837-1930)—, el breve romance con Mathilde Wesendonck (1828-1902), esposa del banquero Otto Wesendonck (1815-1896) al que siguió la ruptura con Mina Planer, la estancia en Italia —donde Cósima Liszt, ya casada con el director de orquesta Hans von Bülow (1830-1894), le sugiere negociar el perdón del gobierno germano para poder regresar a Alemania—, la relación con el rey Luis II de Baviera (1845-1886) y las intrigas cortesanas de que es víctima el compositor, el matrimonio con Cósima, la ruptura y posterior reconciliación con Liszt y finalmente, la creación de Parsifal y la muerte de Richard Wagner.

Como podemos ver, en poco más de hora y media de duración la película se las arregla para narrar una vida tan inmensa como intensa (asunto que Tony Palmer aborda de una manera infinitamente más meticulosa en las cinco horas que dura su miniserie televisiva Wagner). Si bien es cierto que en Fuego mágico se descartan varias cuestiones en favor de la fluidez narrativa (por ejemplo, nunca se menciona a los hijos de Wagner) y que, para ubicarnos temporalmente, en cada nueva escena Wagner se las ingenia para mencionar el título de la ópera en que está trabajando en ese momento, la película es un buen acercamiento inicial —vistoso y elegante— a la vida y obra de uno de los compositores más grandes y controvertidos de la historia, además de que resulta un verdadero placer admirar los escenarios europeos en que fue filmada, entre ellos el impresionante castillo de Neuschwanstein y la auténtica casa de la familia Wesendonck, en Suiza.

Como Richard Wagner, el actor británico Alan Badel (1923-1982) resulta un poco chocante, ya que a la menor provocación toma aire y levanta la barbilla como sabiendo de antemano que lo que va a decir será algo que pasará a la posteridad, pero conforme avanza la película esa actitud termina por convertirse en inconfundible sello de un compositor orgulloso y seguro de su grandeza. Completan el reparto la guapa actriz canadiense Yvonne De Carlo (1922-2007) como Wilhelmina Planer, el actor argentino Carlos Thompson (1923-1990) como un estupendo Franz Liszt, la actriz estadounidense Rita Gam (1927-2016) como Cósima Liszt, la actriz italiana Valentina Cortese (1923–2019) como Mathilde Wesendonck, el actor austriaco Gerhard Riedmann (1925–2004) como Luis II de Baviera y el legendario actor inglés Peter Cushing (1913-1994) como Otto Wesendonck. Como dato de trivia, el director de orquesta Hans Richter (1843-1916), quien fue uno de los grandes difusores de la obra de Richard Wagner, es encarnado en esta película por el gran compositor y director de orquesta Erich Wolfgang Korngold (1897-1957). La música es interpretada por la Orquesta Estatal de Baviera bajo la dirección del compositor, director y crítico musical austriaco Alois Melichar (1896-1976). Disfrute, pues, el amable lector, este Fuego mágico.

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