Huapango de Moncayo, la obra musical más emblemática de México

José Pablo Moncayo - autor del huapango de moncayo
Publicado: septiembre 1, 2019 Última Modificación septiembre 5, 2019 Por: Música en México

El Huapango de Moncayo, noble obra que ha resistido abusos y vejaciones a lo largo del tiempo.

Qué es el huapango

Según la fuente que se consulte Huapango es: una corrupción de la palabra fandango. Es un término proveniente de la lengua náhuatl que quiere decir “lugar donde se coloca la madera”, o sea, la tarima para el baile. Es una contracción de las palabras Huasteca y Pango, siendo éste el nombre alternativo del río Pánuco. El equivalente del llamado son jarocho, o un aire popular en décimas rimadas. Tipo de canción popular mexicana que existe en dos variedades, el huapango jarocho y el huapango ranchero.

Foto: EnContacto

En realidad, y aunque el asunto parezca muy complejo, todas estas definiciones tienen algo de útil para acercarnos a la esencia del huapango. Este acercamiento no deja de ser interesante si consideramos que el Huapango de José Pablo Moncayo (1912-1958) es la obra musical más notoria de México.

Luminosa obra orquestal

Para esta espléndida, brillante, siempre luminosa obra orquestal, Moncayo elaboró y transformó los temas de tres huapangos alvaradeños -citados en una nota por el musicólogo Otto Mayer-Serra-: El Siquisirí, El Balajú y El Gavilancito.

Ante la posibilidad de escuchar estos sones en sus versiones originales, podemos darnos cuenta de que Moncayo hizo mucho más que citar textualmente los huapangos.

Su trabajo de elaboración es muy rico y variado. El detalle más claro de su apego a la forma original está presente en la sección final, cuando la trompeta y el trombón dialogan cual si fueran dos copleros alvaradeños.

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La diferencia fundamental es que la trompeta y el trombón, en vez de intercambiar sutiles insultos y otras cuestiones, intercambian brillantes frases musicales.

Además de los tres sones citados por Mayer-Serra, es posible detectar la presencia fugaz de fragmentos de algunos otros, en particular El pájaro cu.

huapango de moncayo partitura
Partitura del Huapango de Moncayo

Una obra elegante

Para volver al huapango como forma musical popular, cabe la aclaración de que, en su forma típica a la usanza veracruzana, suele acompañarse por lo general con requinto, arpa, guitarra y, en ocasiones, violín y jarana.

Una audición atenta del Huapango de Moncayo nos permitirá descubrir que el compositor tapatío logró, con particular elegancia y efectividad, transportar a la orquesta algunos de los sonidos del conjunto instrumental típico del huapango.

A este respecto cabe mencionar, por ejemplo, el interludio protagonizado por el arpa hacia la mitad de la obra, o los episodios en los que los violines acompañan como pequeñas jaranas, rasgueados y no frotados.

El legado de Jose Pablo Moncayo

Blas Galindo (1910-1993), colega y coterráneo de Moncayo, decía esto sobre el compositor y su Huapango:

Moncayo no es un compositor nacionalista. El Huapango, su obra más divulgada, constituye un caso aislado en su producción. Trátase, en rigor, de un arreglo brillante y afortunado de sones veracruzanos. En sus restantes obras, que no son de procedencia folklórica, se advierten, sin embargo, ciertos elementos mexicanos, los cuales imprimen un carácter peculiar a la música de este autor. Es, sin duda, un mexicanismo elevado a una categoría universal. Moncayo maneja los recursos del arte de orquestar con seguridad de maestro.

Observaciones del Huapango de Moncayo

La inmensa (y bien merecida) fama y popularidad de que goza el Huapango de Moncayo puede verse como un fenómeno que tiene aspectos positivos y facetas negativas. Un breve inventario al respecto puede contener, entre otras, estas observaciones:

1. Impacto

El impacto enorme del Huapango en nuestro medio musical, tanto en el ámbito de su ejecución frecuente como en el de la percepción del público, ha ocasionado que el resto de la producción de Moncayo haya sido relegada a un olvido inmerecido. Entre los miles de melómanos que no pierden oportunidad de escuchar el Huapango una y otra vez ¿Cuántos conocen Bosques, Cumbres, Tierra de temporal, las Tres piezas para orquesta, la Sinfonía o la Sinfonietta -para mencionar únicamente el rubro de su música orquestal-?

2.Transcripciones y arreglos

El Huapango de Moncayo ha sido transcrito, arreglado y transformado en numerosas ocasiones, convirtiéndose en una pieza que aparece con ubicuidad bajo múltiples disfraces sonoros. Si por una parte ello ayuda a la mayor difusión cuando se carece de una orquesta sinfónica, lo cierto es que algunas de esas versiones le hacen más daño que bien a la partitura del compositor jalisciense. Una buena transcripción para acordeón, por ejemplo, resulta más coherente y satisfactoria que un mal intento de arreglar el Huapango para cuarteto de guitarra.

3. Malas ejecuciones

Muchos melómanos suponen que el Huapango de Moncayo, especie de segundo himno nacional mexicano, debiera ser materia perfectamente conocida para nuestros músicos. Por desgracia, suele ocurrir lo contrario, y no es infrecuente enfrentarse a malas ejecuciones de esta obra, causadas por aproximaciones rutinarias y descuidadas por parte de orquestas y directores que creyendo que conocen el material a la perfección lo interpretan con desgano y soberbia singulares.

4. Abuso del huapango de Moncayo

Una de las consecuencias más negativas de la gran popularidad del Huapango está en el hecho de que casi inmediatamente después de su estreno, comenzó a ser usada (y abusada) como fondo musical para toda clase de propaganda oficialista y gubernamental, así como en numerosos productos audiovisuales comerciales, promocionales y turísticos de intención “nacional” o “mexicanista”, con el consiguiente efecto de “abaratamiento por hartazgo”. Debiera quedar prohibido por ley volver a utilizar el Huapango para musicalizar películas, documentales, comerciales y similares, en el entendido de que el abuso perjudica la salud… de la partitura.

Estreno

El Huapango de Jose Pablo Moncayo, noble obra que ha resistido todos estos abusos y vejaciones a lo largo del tiempo, se estrenó el 15 de agosto de 1941, con la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos Chávez. Pocos son los melómanos que saben, por cierto, que diez años antes, en 1931, el compositor mexicano José Pomar escribió su propio Huapango para orquesta. Obra por demás muy interesante.

Orquesta Sinfónica Nacional, Carlos Miguel Prieto

Fuente: Juan Arturo Brennan para la OFCM

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