Minería – Programa 1: Adams, Rachmaninov y De Falla

Publicado: julio 10, 2015 Última Modificación julio 10, 2015 Por: adminmusica

Carlos Miguel Prieto, director titular de la OSM abrió con una novedad: The Chairman Dances, de la ópera Nixon in China de John Adams.

por Ricardo Rondón

Esta semana arrancó formalmente la temporada de Verano 2015 de la Orquesta Sinfónica de Minería. La Sala Nezahualcóyotl congregó como siempre un público que realmente disfruta los programas que se ofrecen y qué programa tuvimos en esta velada. Después de un emotivo Himno Nacional, Carlos Miguel Prieto, director titular de la OSM abrió con una novedad: The Chairman Dances, de la ópera Nixon in China de John Adams. Se usó como traducción: El presidente baila un fox-trot para orquesta que es una maravilla de construcción, uso imaginativo del enorme conjunto y ritmos contagiosos. Nuestra mente proyecta el paso de un tren por los ritmos incisivos, y después de desarrollar el tema inicial llegamos a un pequeño reposo lírico para concluir felizmente. Los miembros de la orquesta obviamente estaban felices tocando a Adams y Prieto los llevo de la mano con su habitual profesionalismo y entusiasmo.

Subió al escenario la excelsa pianista Lilya Zilberstein para tocar el Concierto No. 3 Op. 30 de Sergei Rachmaninov. Esta es una de sus obras más populares así como uno de los conciertos más difíciles de ejecutar y transmitir. La pianista, cuya presencia escénica es un ejemplo de clase y elegancia le imprimió frescura y belleza a la obra manejando los retos técnicos con aplomo y seguridad. Captó la esencia del compositor y llenó la sala de música de sentimientos sobrecogedores y bellos. La intensa melancolía, la fuerza poderosa que debe tener el solista y esa magia que solo se da a unos cuantos, todos los posee de sobre Lilya Zilberstein, una de las artistas más destacadas de nuestra época, que combinó todos los elementos para darnos un “producto” terminado inolvidable. Fue un privilegio escucharla una vez más y tuvo el buen tino de no conceder un “encore” porque hubiera sido gula. Dejó un aire de bienestar en la sala Nezahualcóyotl y nosotros fuimos los beneficiados. Naturalmente el merecido aplauso de pié fue el más intenso de la velada.

El sombrero de tres picos de Manual de Falla fue tocado en su edición completa, aunque la versión fragmentaria describe brillantemente los sucesos de la obra de Pedro Antonio de Alarcón. Este ballet y la música se complementan admirablemente y cada sección describe algo que, si no se conoce el relato, puede pasar desapercibido. Prieto nos dio una lectura brillante e intensa, a todo vapor y estaba “prendido”, envuelto en la inspiración de Manuel de Falla. Como solista estuvo la soprano Ana Gabriella Schwedhelm en su segunda actuación con la OSM. La voz sonó grande, proyectó admirablemente en la sala y su dicción fue clarísima. Cada frase encerraba un significado que ella no desaprovechó. El público le dio un fuerte aplauso.

La Orquesta respondió con la calidad que se espera de ella y pudo haber sido un gran fin de fiesta. No así, Carlos dirigió el Interludio de la zarzuela Las bodas de Luis Alonso de Jerónimo Giménez, una creación que desborda la vitalidad y el corazón de la música española. Para finalizar escuchamos la Polka Op. 124, Rayos y truenos de Johann Strauss II. La alegría y la felicidad eran un binomio para describir las reacciones del público. Resultó un gran evento y salimos felices de nuestra sala favorita. El concierto se dedicó a la Generación ’65 de la Facultad de Ingeniería, que recibió este homenaje con afecto…

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