En el nombre del cielo, os pido… la letanía para pedir posada ¡completa!

Les compartimos la letanía para pedir posada, una tradición navideña que recuerda a un México no muy lejano lleno de cantos, fiesta y convivencia.

Por Jose Antonio Palafox diciembre 16, 2019 Última Modificación febrero 2, 2020

Acompaña a nuestro colaborador, José Antonio Palafox, a un México no muy lejano, en la época previa al bailongo con temas de Los Ángeles Azules, las infaltables cumbias navideñas, el burrito sabanero y el pasito perrón, en el que los asistentes a las posadas solían entonar lo que se conoce como la Letanía para pedir posada, una tradición navideña que cada vez se escucha menos.

Letanía para pedir posada

Origen de las posadas y las pastorelas

Las posadas son fiestas preparatorias que se llevan a cabo diariamente durante los nueve días anteriores a la Navidad, del 16 al 24 de diciembre. Al parecer su origen se remonta a 1587, cuando —buscando sustituir los festejos que los indígenas consagraban a Huitzilopochtli, el dios de la guerra, durante el mes de Panquetzaliztli, los cuales en el calendario cristiano se llevaban a cabo del 7 al 26 de diciembre, por lo que coincidían con las celebraciones de la Natividad— el fraile agustino Diego Soria, del ahora exconvento de San Agustín de Acolman, en el Estado de México, obtuvo el permiso del papa Sixto V para llevar a cabo misas especiales en las que se intercalaban pasajes y representaciones de la Natividad (que dieron origen a las pastorelas).

Recuerdo del peregrinar de José, María y el Niño Jesús

Para hacerlas más atractivas se utilizan cohetes, luces de bengala, villancicos y la letanía para pedir posada, cuyo propósito es recordar a la gente el largo peregrinaje —desde Nazaret hasta Belén— de la Virgen María y José para empadronarse en uno de los censos provinciales ordenados por el emperador César Augusto (63 a.C-14 d.C), el cual coincidió con el nacimiento de Jesús, de acuerdo a lo que se lee en el Evangelio según San Lucas:

Sucedió que en aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar siendo Quirino procurador de Siria. Marchaban todos a empadronarse, cada uno a su propia ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, por ser él de la casa y de la estirpe de David, para empadronarse con su esposa María que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. (Lucas, 2, 1-7).

Un lugar para que María pudiera dar a luz

Aunque en realidad la Biblia no hace mención específica a las penurias que María y José tuvieron que pasar para encontrar alojamiento, es gracias a la letanía de las posadas que tenemos en nuestras mentes la imagen de un angustiado José llamando de puerta en puerta para intentar encontrar un lugar donde María, montada en un borrico, pudiera descansar y prepararse para dar a luz. Los propietarios de los establecimientos de hospedaje se muestran desconfiados, arguyen que ya no tienen cupo o que tienen miedo a los ladrones y cierran sus puertas con desprecio a la pareja hasta que finalmente alguien les cede un rincón en un establo, justo a tiempo para el nacimiento del niño Jesús.

He aquí la letra completa:

Letanía para pedir posada

Peregrinos
En el nombre del cielo
os pido posada,
pues no puede andar
mi esposa amada.

Posaderos
Aquí no es mesón,
sigan adelante.
Yo no puedo abrir,
no sea algún tunante.

Peregrinos
No seas inhumano,
tennos caridad,
que el Dios de los cielos
te los premiará.

Posaderos
Ya se pueden ir
y no molestar,
porque si me enfado
os voy a apalear.

Peregrinos
Venimos rendidos
desde Nazaret,
yo soy carpintero
de nombre José.

Posaderos
No me importa el nombre,
déjenme dormir,
pues yo ya les digo
que no hemos de abrir.

Peregrinos
Posada te pide,
amado casero,
por solo una noche
la reina del cielo.

Posaderos
Pues si es una reina
quien lo solicita,
¿cómo es que de noche
anda tan solita?

Peregrinos
Mi esposa es María,
es reina del cielo,
y madre va a ser
del Divino Verbo.

Posaderos
¿Eres tú José?
¿Tu esposa es María?
Entren peregrinos,
no los conocía.

Peregrinos
Dios pague, señores,
vuestra caridad,
y que os colme el cielo
de felicidad.

Todos
¡Dichosa la casa
que abriga este día
a la Virgen pura,
la hermosa María!

(Los posaderos abren la puerta y dejan entrar a los peregrinos)

¡Entren santos peregrinos,
reciban este rincón,
que aunque es pobre la morada,
os la doy de corazón!
¡Cantemos con alegría
todos al considerar
que Jesús, José y María
nos vienen a visitar!

Significado de los nueve días de posadas

Cada uno de los nueve días de las posadas tiene un significado diferente (humildad, fortaleza, desapego, caridad, confianza, justicia, pureza, alegría y generosidad), y quienes acostumbran llevar a cabo estos festejos de acuerdo a la tradición celebran cada día en una casa o cuadra distinta. Familiares y/o vecinos se reúnen y se dividen en dos grupos: los posaderos dentro de la casa y, afuera, los peregrinos con velas encendidas, un pesebre y figuras (o gente disfrazada) que representan a José, María, un ángel y un burro. La letanía se canta a capella y, una vez que los posaderos dejan entrar a los peregrinos, da inicio el festejo donde se reparten “aguinaldos” (bolsitas con dulces, fruta y colación) y se rompe la piñata. Existen canciones específicas para hacerlo, pero esa ya es otra historia.

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Jose Antonio Palafox
Escrito por:

Jose Antonio Palafox

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