Festival Impulso: El castillo de Barbazul

Publicado: agosto 26, 2018 Última Modificación agosto 27, 2018 Por: adminmusica

Bela Bartók es autor de una sola ópera, El castillo de Barbazul, compuesta en 1911 y presentada – sin éxito –al concurso de la Comisión de las Bellas Artes Húngaras. El estreno hubo de esperar a marzo de 1918, en la ópera de Budapest, tras siete años de inactividad teatral en la capital húngara a causa de la guerra. Bartók recurrió a un texto filosófico del escritor Béla Balász, y se basa parcialmente en el cuento Barbazul, publicado en 1697 por Charles Perrault, quien a su vez se inspiró en la leyenda del mariscal Gilles de Rais, asesino serial de niños.

El libreto del poeta Balász reúne a Barbazul con Judith, la mujer que se abisma en el alma de su amado y prosigue en su incursión a pesar de los horrores descubiertos. Las contradicciones humanas entre lo que debe o no debe ser, entre el amor y el miedo, se hacen patentes en el recorrido de Judith, guiada también por una ambición al descubrir al hombre del poder.

Al igual que hiciera Claude Debussy en Pélleas et Mélisande, el genial compositor húngaro buscó una nueva escritura vocal que retratara el habla y, en su caso, la singular prosodia de su idioma natal. El éxito, en este sentido, fue indudable. El castillo de Barbazul está escrita en un solo acto, precedido de un prólogo que a veces ha sido suprimido equivocadamente. Su argumento está cargado de símbolos. Los más poderosos son, quizás, las siete puertas que abre Judith en el terrorífico castillo, puertas que simbolizan las dolorosas y difíciles pruebas a las que el ser humano se ve permanentemente sometido.

El castillo de Barbazul no es una ópera fácil. Bartók ideó una extensa forma de recitativo, particularmente expresiva, que se aleja por completo de la tradición. Lo mismo sucede con su dramaturgia, estática y reflexiva. Por esta razón, Kodály, tras preguntarse si era o no una ópera, definió El castillo de Barbazul bajo los curiosos apelativos de “sinfonía de cuadros” o “drama acompañado de una sinfonía”.

La orquestación muestra una sutil capacidad de descripción y sugestión. Aunque su música no sea representativa del Bartók de madurez (la influencia de Debussy y el impresionismo se hacen patentes…), El castillo de Barbazul es una obra maravillosa.

Fuentes: Jesús Trujillo Sevilla, Breve historia de la ópera, Madrid, Alianza Editorial, 2007. Yanireth Israde, en Reforma.

El castillo de Barbazul se presentará en el marco del Festival Impulso en la Sala Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, el sábado 1º. de septiembre a las 10:00 y el domingo 2, a las 18:00. Participan el barítono Enrique Ángeles y la soprano Dhyana Arom, con la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata y Vladimir Sagaydo como director concertador y bajo la dirección escénica de Jesús Delgado.  

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