Tesoros de la lírica mexicana: las voces que el silencio no se llevó

Publicado: abril 1, 2019 Última Modificación abril 11, 2019 Por: Música en México

por José Antonio Palafox

Si algo ha caracterizado a México dentro del panorama operístico mundial a lo largo del tiempo es la calidad de sus intérpretes vocales, en muchos casos de talla internacional. Actualmente, varios de ellos cosechan triunfo tras triunfo —Javier Camarena, David Lomelí, Rolando Villazón, Arturo Chacón, Rebeca Olvera y María Katzarava, por mencionar a unos cuantos— y todos nos emocionamos con sólo ver sus nombres en los programas de mano de los teatros más reconocidos, pero sería injusto olvidar a las grandes voces que desfilaron por los escenarios mundiales entre los años cuarenta, cincuenta, sesenta y buena parte de los setenta del siglo pasado, en lo que se conoce como la época de oro de la ópera mexicana. Es por ello que el melómano avezado estará de plácemes con “Tesoros de la lírica mexicana”, la grabación que nos ocupa en esta ocasión.

 

Gioacchino Rossini: Ecco ridente in cielo (Il barbiere di Siviglia) / José Mójica (tenor)

Décimo volumen de la impresionante colección “Grandes voces de la ópera en México”, este álbum editado en el 2018 es un valioso documento producido por la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco en colaboración con el maestro Héctor Sosa, encargado de la investigación y selección de las piezas interpretadas. Mientras que cada uno de los anteriores discos de esta serie está dedicado íntegramente a un cantante de ópera en particular (Maritza Alemán, Glida Cruz Romo, Roberto Bañuelas, Oralia Domínguez, Guillermo Sarabia, Cristina Ortega, Alicia Torres Garza, Martha Félix e Irma González, respectivamente), “Tesoros de la lírica mexicana” es un magnífico compendio cuyo objetivo es impedir que las voces de 22 de los más brillantes representantes del quehacer operístico en el México de antaño se hundan en el silencio.

Así, en poco más de 75 minutos podemos deleitarnos con un evocador recuento donde se reúnen los nombres del tenor José Mójica (1895-1974), quien abandonó una sobresaliente carrera musical para dedicarse al sacerdocio, el barítono Ángel R. Esquivel (1882-1967), la soprano María Romero (1894-1975), Luis Manterola (1900-1959), mejor conocido como “el tenor de la voz de terciopelo”, la mezzosoprano Josefina Aguilar (1904-1968), que fue amiga de Manuel de Falla y cantó bajo la batuta de Arturo Toscanini, la soprano Evangelina Magaña (1906-1993), que cantó bajo la dirección de Erich Kleiber, el tenor Gil Mondragón, la mezzosoprano Concepción de los Santos, que cantó en la Norma de Bellini al lado de Maria Callas en 1950, el carismático bajo Roberto Silva (1910-1965), la soprano Eugenia Rocabruna (1913-2001), hija del violinista José Rocabruna y gran intérprete del papel de Sophie en el Werther de Massenet, el cual cantó al lado de Giuseppe Di Stefano, la soprano Conchita Valdés (1928-2012), el tenor José Mendieta, que en 1948 compartió escenario con el gran Ramón Vinay en el Otello de Verdi, la soprano Verdad Luz Guajardo, quien alternó en escena con personalidades como Giuseppe di Stefano y Giuletta Simionato, el tenor José Sosa (1923-1968), quien —además de ser padre del cantante José José, del historiador y erudito de ópera José Octavio Sosa y del contratenor y maestro Héctor Sosa— estrenó en nuestro país la Gianni Schicchi de Puccini y El triunfo de Afrodita de Carl Orff, la soprano Amparo Guerra Margain (1921-?), la mezzosoprano Aurora Woodrow (1922-1998), el elegante tenor Carlos Puig (1915-1983), la soprano y mezzosoprano Carmen Aguilar y Voos (1907-?), el tenor Paulino Saharrea (1927-?), que estrenó en México Carmina Burana de Orff, Dialogues des Carmélites de Poulenc y El pessebre de Pau Casals, la versátil contralto Osbelia Hernández (1929-2014), la soprano María Bonilla (1902-1990), destacada liederista y (hasta ahora) única mexicana en grabar completo el Winterreise de Schubert, y la contralto Belén Amparán (1927-2002), que cantó en La Gioconda de Ponchielli al lado de Zinka Milanov y Giuseppe Di Stefano, grabó Carmen con Franco Corelli y formó parte del elenco del Antonio y Cleopatra de Samuel Barber con que la Metropolitan Opera House de Nueva York inauguró su nueva sede en el Lincoln Center en 1966.

 

Amilcare Ponchielli: Voce di donna o d’angelo (La Gioconda) / Belén Amparán (contralto)

 

Los temas de que dan cuenta intérpretes de semejante calibre en este disco son arias de algunas de las óperas más conocidas de Rossini (Il barbiere di Siviglia), Puccini (Tosca), Verdi (Rigoletto), Bellini (I puritani), Massenet (Werther y Manon), Mascagni (L’amico Fritz), Ambroise Thomas (Mignon) y Ponchielli (La Gioconda), así como temas y canciones de Miguel Lerdo de Tejada (Las violetas), Jesús Corona y Luis N. Morones (Di), Ignacio Fernández Esperón “Tata Nacho” (Tengo nostalga de ti), Eduardo di Capua (O sole mio), Ernesto de Curtis (Non ti scordar di me), Johann Strauss II (Voces de primavera), Salvador Moreno (Nana para un niño que se llama Rafael y Verlaine), Reynaldo Hahn (Si me vers avaient des ailes) y Piotr Ilich Tchaikovsky (Nur wer die Sehnsucht kennt).

Estas grabaciones históricas fueron hechas entre 1917 y 1963 y presentan, sobre todo las más antiguas, los defectos y deficiencias técnicas propias de su momento. Sin embargo, el impresionante trabajo de restauración y remasterización llevado a cabo por Bogdan Zawistowski y Sergio Azoños ha conseguido que podamos disfrutar en prácticamente todo su esplendor las virtudes vocales de cada uno de los intérpretes. Complementa esta exquisita joya para coleccionistas un cuadernillo con breves biografías de los cantantes y comentarios de Emmanuel Pool Castellanos.

 

Ernesto de Curtis: Non ti scordar di me / José Sosa (tenor)

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