Pronto: La Boheme del Met en México

abril 4, 2014

por Ricardo Rondón

Las estadísticas hablan solas y hay dos óperas que están a la cabeza de la taquilla en todo el mundo: La Bohéme de Giacomo Puccini y Aída de Giuseppe Verdi. Conforme uno va adentrándose en el contenido de las óperas de Puccini, más apreciamos su originalidad musical y autenticidad de sentimientos. Considerado antes como un compositor anacrónico del s. XX, que manejaba los dramas con crudeza, hoy se capta su creatividad como una de las grandes expresiones del siglo. Nunca tuvo la grandeza personal de Verdi, ni su optimismo hacia el futuro. Puccini era taciturno, desconfiado y se veía atrapado por los eventos que lo rodeaban. Su matrimonio con Elvira Gemignani distó mucho de ser un oasis de felicidad. La pasión fogosa de dos enamorados se convirtió en la pareja infeliz de un hombre joven con una mujer mayor, casada, con hijos y presa de los celos. Los resultados fueron la unión de mutua recriminación y tensión. Finalmente las sospechas y celos de Elvira provocaron una tragedia espantosa. Elvira acuso a la joven sirvienta de los Puccini de sostener una relación íntima con el compositor y llevó sus acusaciones al párroco local, que debe de haber sido un “cretino”, a falta de mejorarlo. La sencilla Doria fue denunciada desde el púlpito en forma pública. Doria tomó veneno y sufrió una muerte lenta y angustiante. Su familia exigió una autopsia que comprobó que Doria era “virgo intacta”. La corte local condenó a Elvira y la sentenció a 5 meses de cárcel. Puccini llegó a un arreglo económico con la familia y Elvira salió del evento caminando, pero el pueblo la trató con el desprecio que se merecía y jamás fue aceptada socialmente a partir de ese día.


Aquí vemos detalles aplicables a la creación de Manon Lescaut y Mimí en La Bohéme. En Mimí se revelan algunas de las características más notables de Puccini: su habilidad para entender la situación de mujeres sufridas, un tipo de masoquismo que lo lleva a glorificar la sumisión de sus heroínas o más bien, víctimas. Buenos ejemplos vendrán más adelante con Cio-Cio-San y Liu que se destruyen por amor. Mimí es un personaje que lleva una parte musical deliciosa, que culmina en el tercer acto en el Addio de Mimí: Donde lieta usci? Y debe ser un momento sobrecogedor en cualquier representación.

La producción que veremos en México es de Franco Zeffirelli y una de las más famosas del Met que, por fortuna, sigue utilizándose. Provoca ronchas pensar que en una Bohéme “moderna”, como la que se montó recientemente en Salzburgo, Musetta tenía un carrito para venta de hot-dogs debajo de un puente y la buhardilla de los bohemios era un cuarto tirado y sucio en donde obviamente se dormía en el piso helado. ¡ ¡Eurotrash!


Stefano Ranzani será el director musical de un elenco integrado por cantantes jóvenes que seguramente tienen las credenciales vocales e histriónicas para hacerle justicia al romance de Rodolfo y Mimí y del compañero pintor Marcello y la frívola Musetta. El cuarto acto de esta pieza debe de estremecernos al máximo provocando tristeza, dolor y angustia. La muerte de Mimí y el dolor de Rodolfo revelan sentimientos que seguramente tuvo Puccini ante la muerte criminal de Doria. La Bohéme no es un éxito si salimos del teatro con sabor de indiferencia. A medianoche del 10 de diciembre de 1895, Puccini terminó la escena de la muerte de Mimí llorando histéricamente.

“Fue como si hubiera visto morir a mi propia hija”, recordó emocionado. El elenco lo integran Anita Hartig (Mimí), Susanna Philips (Musetta), Vittorio Grigolo (Rodolfo) y Massimo Cavalletti (Marcello), Donald Maxwell será Benoit y Alcindoro, dos papeles cortos pero cruciales. La función será el 5 de abril a las 11:00 hrs. Recomendamops leer la biografía de Giacomo Puccini: Monsieur Butterfly de Stanley Jacksion, publicado por Stein and Day/New York. . No hay mejor fuente de información y nos acerca en forma natural al mundo interno del compositor.



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