Clara Schumann y los pianos

Publicado: septiembre 30, 2018 Última Modificación septiembre 30, 2018 Por: adminmusica

Desde la edad de 9 años, mucho antes de convertirse en madame Schumann, Clara Wieck fue una aclamada pianista virtuosa. Goethe, que la había visto y escuchado, dijo de ella: “Esta niña tiene en sus brazos la fuerza de seis jóvenes”. A continuación, una mínima muestra de las numerosas cartas que intercambió con Schumann durante los años largos y difíciles que precedieron a su matrimonio en 1840. El padre de Clara se oponía ferozmente a su unión, pero su amor, epítome del romanticismo, resultó vencedor. Estas dos cartas se refieren a la pasión que Clara tuvo por el piano, su instrumento.

De Clara a Robert, Hamburgo, enero de 1840:

Mi muy querido Robert,

Discúlpame por no haberte escrito ayer, me fue imposible porque tuve que correr todo el día en busca de un piano; hay muy pocos aquí y no son buenos. Al fin encontré el piano viejo en el que toqué hace tres años que, evidentemente, está usado; estoy desolada […].

Hamburgo, 16 de febrero 1840:

Hoy encontré por azares del destino un piano maravilloso, un Andreas Stein, de Viena, totalmente nuevo, que pudo haber estado a mi disposición durante toda mi estancia en Hamburgo. Hubiera estado muy incómoda de tener que lidiar con el horrible instrumento que encontré antes cuando podría haber estado tocando uno magnífico. Pertenece a un joven vienés, que lo recibió como regalo de su padre y que no lo usa – es el Stein más bello que jamás he tocado.

Ayer recibí en casa a una tropa de jóvenes alumnos y les toqué durante dos horas composiciones tuyas, entre ellas dos veces las Escenas infantiles que les encantó. Por la noche, después de haber tocado el Trío en si bemol y re mayor de Beethoven, todas las jóvenes y su profesor insistieron en que volviera a tocar las Escenas infantiles y algunas Novelettes. Como podrás imaginar, estaba loca de alegría y las toqué con verdadero entusiasmo. Siempre quieren imitarme; ¡que lo intenten!

Fuente: Selección de Cartas de amor, traducidas del alemán por Marguerite y Jean Alley, París, Libella, 2015; incluidas en Cecile Balavoine, Le gout du piano, París, Mercure de France, 2017.

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