Grandes sonatas románticas para piano: Scriabin No. 2 “Sonata Fantasía”

Evgeny Kissin, piano Extraña, obsesiva, enigmática: los adjetivos no faltan alrededor de la música de Scriabin, aunque gran parte de ella aún no es familiar […]

Por Música en México diciembre 8, 2019 Última Modificación diciembre 8, 2019

Evgeny Kissin, piano

Extraña, obsesiva, enigmática: los adjetivos no faltan alrededor de la música de Scriabin, aunque gran parte de ella aún no es familiar para el gran público. De hecho, ningún estudio del músico existió en inglés hasta 1967, cuando Faubion Bowers publicó su enorme biografía de dos volúmenes, y con excepción de algunos, los pianistas occidentales a menudo no se aventuraban en este terreno tan ajeno. Scriabin ha sido etiquetado como místico, megalómano y visionario. Los espeluznantes trinos y disyunciones atonales de sus obras posteriores, las estructuras aparentemente improvisadas, aunque minuciosamente calculadas, de sus sonatas para piano maduras, y las gigantescas piezas orquestales imbuidas de color han contribuido a esta reputación.

Pero la primera fase de la música de Scriabin da una impresión diferente. Sin duda, hay indicaciones de las direcciones experimentales que se avecinan, pero en su mayor parte se nos recuerda que Scriabin fue compañero de clase de ese último romántico Sergei Rachmaninoff en el Conservatorio de Moscú, que recibió una formación rigurosa en composición y piano hasta graduarse con él en 1892. Scriabin, debemos recordar, representa la continuación de una herencia definida por figuras como Tchaikovsky, Liszt y Chopin.

Recién salido de su adolescencia y en el año de su graduación, Scriabin viajó a la costa báltica y tuvo su primer encuentro inolvidable con el mar y quizá desde entonces emergieron las famosas asociaciones sinestésicas entre el sonido y el color. En una carta, Scriabin escribió:

Todo brillaba con magnífica majestad en el horizonte. Primero un color púrpura claro, luego se volvió de color rosa, y finalmente manchas plateadas mancharon la superficie del mar … El verde del mar se mezclaba con el reflejo azul del cielo. Había un juego de colores y sombras que nunca había visto. Era una imagen, un triunfo de los colores, un festival de la verdad.

Ello fue la inspiración para su Segunda sonata, aunque pasarían otros cinco años y varios viajes al mar antes de que el compositor enviara el manuscrito completo a su impaciente editor. En 1897, la Sonata se publicó con el título Sonata-Fantaisie. Scriabin proporcionó su propia descripción del trabajo de dos movimientos:

… el primer movimiento representa el silencio de una noche sureña a la orilla del mar; el desarrollo es la agitación oscura de las profundidades del mar profundo. La sección central en mi mayor muestra la cariñosa luz de la luna que viene después de la primera oscuridad de la noche. El segundo movimiento, Presto, representa la vasta extensión del océano agitado por la tormenta.

En el esquema de colores que Scriabin idearía más tarde, la tonalidad de mi mayor es un azul claro y frío.

Fuente: Grant Hiroshima para la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles

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