Johann Christian Bach: las puertas del clasicismo

Por Francesco Milella El apellido “Bach” no dejó de participar activamente en la transición del barroco al clasicismo siguiendo trayectorias musicales y geográficas distintas a […]

Por Francesco Milella octubre 24, 2019 Última Modificación octubre 24, 2019

Por Francesco Milella

El apellido “Bach” no dejó de participar activamente en la transición del barroco al clasicismo siguiendo trayectorias musicales y geográficas distintas a las que el celebrado Carl Philipp Emanuel había iniciado a trazar entre Berlín y Hamburgo: a partir de los años 50’ y 60’ del siglo XVIII, otro miembro de la familia  emprendió su propio camino como músico y compositor transformando su apellido en un sinónimo de galantería, moda e internacionalidad, lejos de las rígidas tierras alemanas a las que por tanto tiempo había estado profundamente vinculado. Estamos hablando de Johan Christian Bach, onceavo hijo del glorioso Johann Sebastian. A pesar del silencio que todavía rodea su música y su vida (muy pocos, hoy, conocen su legado musical), Bach (hijo) marcó una etapa fundamental en la definición del universo musical clásico europeo, como veremos, de forma aún más determinante que la de sus hermanos.  

Johann Christian nació en Leipzig en 1735. A la edad de quince años, tras la muerte de su padre, ocurrida en 1750, se traslada a Berlín para alcanzar al hermano Carl Philipp Emanuel y perfeccionar sus habilidades como compositor y clavecinista. En 1754 comienza su carrera internacional, antes en Bolonia, donde estudia con Padre Martini (el mismo con el que estudiará el joven Mozart años más tarde) y luego en Milán, donde colabora con Giovanni Battista Sammartini. Gracias al apoyo del célebre compositor milanés, Bach consigue el prestigioso puesto de organista del Duomo y de compositor de la familia Litta, una de las más poderosas de la ciudad. En 1762 Johann Christian Bach, por razones que todavía desconocemos, se muda a Londres: en breve tiempo, gracias al éxito extraordinario de sus composiciones, es nombrado compositor de la Reina y maestro de capilla. Su actividad musical en Londres abarcó todo lo que la ciudad y su público podían ofrecer -desde la ópera hasta las academias (junto al compositor y amigo alemán Karl Friedrich Abel abren la “Bach-Abel Society”, la primera temporada de conciertos instrumentales por subscripción) y también la música de cámara- hasta el año de su muerte en 1782. 

Milán y Londres fueron los espacios en donde la identidad de Bach se definió en términos culturales y musicales. En Milán (1754 – 1762), lugar de encuentro entre tradiciones italianas y europeas, entre racionalidad ilustrada francesa y tradición musical local melódica y belcantista, Bach se acercó a la sinfonía italiana de Sammartini y al gusto operístico italiano sintiendo los influjos de la escuela napolitana. Pero fue solo en Londres (1762 – 1782), capital internacional de la música (Handel había muerto tres años antes), en donde su identidad, ya más definida y sólida, logró finalmente alcanzar un éxito internacional e imponerse como modelo de galantería musical, referencia inevitable para los compositores de su época. Será de hecho en Londres en donde Johann Christian Bach encontrará al joven Mozart, con quien construirá una sincera amistad y una sólida relación musical. 

Pero. ¿cómo podemos describir y analizar el estilo de Johann Christian Bach? ¿De qué manera su música marcó la transición del barroco al clasicismo abriendo las puertas al universo mozartiano? Por un lado, la edad (los quince años entre su nacimiento y la muerte del padre fueron muy pocos para poder absorber su legado), por el otro, la trayectoria autónoma e internacional colocaron a Johann Christian Bach en un horizonte musical totalmente europeo. Si con Carl Philipp Emanuel Bach nos fue difícil encontrar elementos paternos, con Johann Christian Bach, nos es prácticamente imposible: de todos los hijos compositores (tendríamos que mencionar también los menos conocidos Wilhelm Friedemann y Johann Christoph Friedrich Bach), Johann Christian fue, de hecho, el que más drásticamente se alejó de su legado musical para abrirse a nuevos estilos y construir su propio papel en la historia de la música. 

En Johann Christian Bach domina el equilibrio: melodías claras y amables crean frases geométricas organizadas de forma racional en donde todo fluye con elegancia, sin excesos ni complicaciones; el contrapunto, elemento clave del universo bachiano hasta ese momento, reduce su presencia dejando lugar a un movimiento natural y espontáneo, de extraordinaria frescura; también la armonía limita sus tensiones acompañando y apoyando la melodía con discreción. Su música toma y organiza los distintos esfuerzos para superar el barroco de Italia, Francia y Alemania para crear un estilo homogéneo y estable que abra finalmente las puertas al clasicismo europeo: el equilibrio, la racionalidad, el balance de las formas y de los contenidos se imponen como instrumento principal para reflejar y representar musicalmente la nueva sociedad y su total confianza en la mente y la razón. La aristocracia descubre el placer de la forma amable, del detalle elegante y discreto: es el placer de la forma – herencia indudablemente barroca – y del equilibrio de las cosas. Johann Christian Bach había abierto el camino al clasicismo: había que continuarlo. 

Conciertos para piano 

Concierto para oboe en Fa mayor 

Lucio Silla (ópera)

Francesco Milella
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Francesco Milella

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