Kindertotenlieder

Publicado: julio 8, 2014 Última Modificación julio 8, 2014 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

En su libro Erinnerungen und Briefe, Alma Mahler narra sus protestas en contra de que su marido Gustav Mahler estuviera componiendo los Kindertotenlieder. Este ciclo de cinco canciones toma textos de Friedrich Rückert (1788-1866) lamentando la muerte de sus hijos, una tragedia que le afectó tanto que se dice que escribió más de 400 poemas expresando su pérdida. Mahler escribió las tres primeras canciones en 1901 y agregó al ciclo las nos. 4 y 5 en 1904. Alma declaró que haber elegido estos textos era algo incomprensible y que no lo entendía.

Escribió: “musicalizar estas palabras aterradoras como si uno no tuviera hijos o hubiera perdido los que tenía”. Rückert no se apoyó estrictamente en su imaginación, fueron dictadas por la pérdida más cruel que puede sufrir un ser humano, el fallecimiento de un hijo. Alma continúa que hablar y cantar un lamento sobre niños muertos, cuando sus hijas gozaban de cabal salud, “!Por Dios Santo, no tientes a la Providencia!”

Tres años después de haber terminado el ciclo, la hija mayor de Mahler – María – murió trágicamente en 1907. Coincidencia o no, fue algo que movió los cimientos del alma creativa de Mahler y estas canciones son profundamente conmovedoras y bellas, y expresan un contenido que con el tiempo se va apreciando cada vez más. Son expresiones genuinas y geniales. Las canciones son:

1) Una vez más el sol colorea el amanecer;

2) Ahora sé porque te sorprendí observando;

3) Cuando mi madre amada;

4) Pienso a menudo que solamente han viajado;

5) En tal tempestad. Estas son traducciones libres y no liberan todo el sentimiento que encierran.

Mahler utiliza una orquesta grande y con detalles que muestran una maestría en la orquestación. Los instrumentos forman un marco que abraza los textos y envuelve la expresión de la solista. Tonos wagnerianos que aunque breves muestran la admiración que Mahler tuvo por ese compositor. Creemos que se trata de una de sus obras maestras más personales y sinceras y las necedades de Alma Mahler para nada se tomaron en cuenta. Cabe agregar que después de la muerte de Mahler, Alma se volvió a casar, siempre con genios en diversas especialidades. Alma sería insoportable pero era de una belleza radiante.

Kindertotenlieder suele ser cantada por las tesituras de mezzo-soprano o barítono. Preferimos una voz femenina en esta música, como las de Janet Baker y Jessye Norman, ambas inolvidables. El barítono Dietrich Fischer Dieskau lo grabó varias veces , cuando era muy joven y luego en plena madurez. Sus dos testimonios son muestras del por qué fue supremo en el mundo del lieder. Sus directores son Wilhelm Furtwangler y Rudolf Kempe.

Desconocer los Kindertotenlieder de Mahler es privarse de un encuentro sensible e inquietante a la vez de una música irresistible. La muerte es una cita ineludible que todos tenemos.

El 11 de julio, en Bellas Artes, a las 20:30h, la contralto Ana Caridad Acosta, interpretará Kindertotenlieder, dentro del programa de gala de solistas cantantes.






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