Rubén Montiel Viveros

Publicado: marzo 6, 2019 Última Modificación marzo 6, 2019 Por: adminmusica

Rubén Montiel Viveros (1892-1985) nació en Xalapa, Veracruz. Fue hijo de Rafael Montiel, organista de la catedral de Xalapa y maestro de música en la Escuela Normal Veracruzana. A los 15 años de edad se trasladó a la Ciudad de México y se matriculó en el Conservatorio Nacional de Música, donde estudió bajo la tutela de Rafael Galindo, Julián Carrillo y Manuel M. Ponce. Junto con el violinista Pedro Valdés Fraga y el maestro Manuel M. Ponce al piano, formó un trío que ofreció conciertos en las principales ciudades del país. A los 20 años obtuvo una beca gubernamental para estudiar en el Conservatorio de París, donde fue alumno de André Hekking. Debutó ante el público parisino en la prestigiosa sala de conciertos Gaveau. Al estallar la Primera Guerra Mundial, Rubén Montiel se trasladó a España y luego a Portugal, países donde impartió clases y ofreció conciertos. Al final del conflicto, hizo presentaciones en Italia y Bélgica. En abril de 1923 se presentó nuevamente en la sala Gaveau, ganándose los elogios del respetado compositor y crítico musical Henri Collet, quien dijo de él: “Es uno de los más finos virtuosos de nuestro tiempo”.

En 1924, Rubén Montiel regresó a México. Durante los seis años siguientes, presentó recitales y conciertos de manera alternada tanto en Francia como en México. En 1930 fue nombrado director del Conservatorio de Música de Xalapa, puesto que desempeñó durante breve tiempo y al que renunció para realizar estudios de perfeccionamiento en París, ciudad donde lo sorprendió el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Con la ayuda de Gabriel Lucio, secretario de la Embajada de México en Francia, Rubén Montiel logró huir de París e instalarse en Vichy, donde fue nombrado diplomático auxiliar y entabló relación con el legendario violonchelista Pablo Casals, quien fue su maestro hasta 1943, año en que Rubén Montiel y otros diplomáticos mexicanos fueron capturados por los nazis y trasladados a Bad Godesberg, cerca de Bonn, Alemania. En febrero de 1944, alemanes residentes en México fueron enviados a Alemania y canjeados por los diplomáticos mexicanos prisioneros. Una vez recuperada su libertad, Rubén Montiel se trasladó a Lisboa, luego a Nueva York y volvió a Xalapa en abril de ese mismo año. A su regreso, fue nombrado primer director de la Escuela Superior de Música de la Universidad Veracruzana, pero en agosto de 1944, la Secretaria de Relaciones Exteriores lo envió a Lima como parte de la Embajada de México en Perú, luego, en 1946, a Bogotá, Colombia, y en 1947 a Bélgica.

Entre 1948 y 1950, Rubén Montiel hizo a un lado la actividad diplomática para dedicarse de lleno al estudio del violonchelo, nuevamente con Pablo Casals, en la ciudad de Prades (Pirineos Orientales). La amistad entre ambos músicos se prolongó en el tiempo, y solo se vio interrumpida por la muerte del maestro tarraconense, acaecida en 1973.

Como reconocimiento a sus actividades artísticas y diplomáticas, en 1950 Rubén Montiel fue condecorado por el gobierno de Bélgica como Caballero de la Orden de la Corona. En 1957, fue invitado por el comité organizador del Primer Concurso Internacional de Violonchelo Pablo Casals, llevado a cabo en París, para participar como jurado. La invitación se repitió en 1959, ahora teniendo como sede la ciudad de Xalapa. En 1960 fue nombrado cónsul de México en París. En 1964 se retiró de la vida diplomática, dedicándose a la composición y a ofrecer recitales y conciertos en Xalapa y la Ciudad de México. También fue profesor de violonchelo en el Conservatorio Nacional. En 1971 estrenó, en las sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, un Concertino para violonchelo y orquesta que escribió mientras fue rehén de los nazis. De su obra como compositor se conservan, entre otras, cuatro piezas para piano, ocho para violonchelo y piano, el mencionado Concertino, un Himno a Veracruz (con letra de Clemencia Ostos de Kiel), doce transcripciones para violonchelo y piano de piezas de otros autores y 39 canciones.

Desafortunadamente, no contamos con ninguna grabación donde podamos apreciar el talento como intérprete del maestro Rubén Montiel. Como alternativa, Música en México ofrece a sus lectores Cantilena, una breve pieza para violonchelo y piano que testimonia su capacidad como compositor.

Rubén Montiel: Cantilena / Ignacio Mariscal (violonchelo) y Carlos Alberto Pecero (piano)

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