El Cuarteto Latinoamericano

septiembre 26, 2013

Con motivo de las próximas presentaciones del cuarteto de cuerdas más destacado del país, ofrecemos la remembranza que hizo uno de sus integrantes – Álvaro Bitrán – al cumplir treinta años este conjunto. El Cuarteto lo integran Saúl Bitrán y Arón Bitrán, violines; Javier Montiel, viola; y Álvaro Bitrán, violonchelo.

QUE TREINTA AÑOS SÍ ES NADA
A Saúl, Arón y Javier

Anoche, en Atlanta, volvimos a tocar el maravilloso cuarteto op.10 de Debussy, una obra que encierra muchos misterios. Entre ellos la enigmática denominación de opus 10, ya que es la única obra a la que Claude Debussy le asignó un número de opus (¿y por qué el diez?).

Pero no pensaba en esos misterios anoche. Pensaba más bien en cómo en estos treinta años que estamos a punto de cumplir como Cuarteto Latinoamericano, esa obra maestra ha sido un hilo fino que ha atravesado misteriosamente nuestras vidas uniéndonos para siempre como un soplo divino.

Ayer, por ejemplo, veía a Javier calvo, la espalda encorvada, su sonido más bello que nunca, su espíritu luminoso, el amigo entrañable de toda la vida.

Veía también a Saúl, tierno, para siempre mi hermano menor. Su sonido tan característico con ese vibrato lleno de dulzura, sus frases poéticas y profundas, sus canas incipientes, su vida agitada siempre lejos de casa, constantemente al teléfono con su familia, artista fino y siempre intenso.

Un poco más acá, Arón, el balance, el equilibrio, siempre atento al ensamble, siempre Un poco más acá, Arón, el balance, el equilibrio, siempre atento al ensamble, siempre en el lugar correcto. Una presencia casi policiaca en medio del grupo, impartiendo orden y justicia. Incorruptible en sus principios y heredero de una rica tradición violinística por tristeza hoy en vías de extinción.

Los cuatro sumidos en nuestros pensamientos avanzando suavemente como una sola brisa, unidos por el discurso poético del cuarteto de Debussy.

Y nos descubro degustando nuestra amistad en cada frase. Saboreando pacientemente lo que hemos construido en tanta vida de dialogar en semicírculo. Gestos, miradas, pausas, acentos, glissandi…nuestro lenguaje secreto.

Ciudades, hoteles, épocas, trenes, nostalgias, carcajadas, aviones, crisis y afectos, sobrevuelan nuestras cabezas con un mudo batir de alas.

Y un poco más arriba una nube de oro que se apresta a llover sus lágrimas: Es la huella del tiempo, que se impone cada vez más a medida que se acerca el inevitable final.

¿Cuántas veces más tocaremos el cuarteto de Debussy? ¿Cuántas más podré saborear aún ese suave arpegio de pizzicatos que con tanta delicadeza abre el tercer movimiento?

¿O esa lánguida frase que le sucede?

Pienso en eso a medida que veo de reojo nuestros trajes negros gastados, los cuatro pares de anteojos, los cabellos encanecidos. Oigo las respiraciones llenas de vida y la música más bella que nunca oscilando sin esfuerzo entre nuestros dedos y almas. Agradezco en silencio a la vida y a quienes me rodean y doy vuelta a la página hacia el último movimiento.

Álvaro Bitrán, en pauta, no. 121

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