La Boheme de Giacomo Puccini

Publicado: noviembre 9, 2013 Última Modificación noviembre 7, 2013 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

La popularidad de La Bohème se debe a la sencillez de su argumento, siempre claro y sincero y la gloriosa inspiración de Giacomo Puccini para transmitir un episodio que todos hemos padecido, el amor. Jamás deja de emocionarme la muerte de Mimí en donde los acordes finales nos rompen el corazón. Puccini logra pintar toda una época y no deja de intercalar momentos de buen humor. No sabemos cuándo se interesó en la novela de Henri Murger. Mientras estaba trabajando en Manon Lescaut, el compositor y escritor Ruggiero Leoncavallo se acercó a el con un libretto que había escrito llamado La Vita di Bohème. Puccini declinó la oferta probablemente porque estaba entregado a Manon Lescaut pero creemos que fue por desconfianza. Cuando un compositor ayuda a otro, hay gato encerrado. Si el libretto fuera bueno, Leoncavallo lo hubiera usado para él mismo. Puccini se olvidó del incidente hasta después del despegue de Manon Lescaut. Poco después se encontró a Leoncavallo en una galería en Milán y le comentó que había encontrado un buen tema para una ópera, La Vie de Bohème de Henri Murger. Leoncavallo lo acusó, furioso, de haberse robado su idea y como Puccini no puso interés en su oferta inicial, él mismo se encargó de escribir “su” Bohemia. Pleitos, demandas, difamaciones, prensa y odios se toman de la mano y Puccini respondió diciendo que acababa de terminar una nueva ópera, La Bohème. La rivalidad siguió atizada y nunca fue cordial y el grano se reventó en el estreno de La Bohème de Leoncavallo en Venecia en 1897, la misma noche en que la ópera de Puccini abarrotaba los teatros líricos después de un año y Venecia no era la excepción. Si Puccini se robó las ideas de Leoncavallo: ¡el fin justifica los medios! El comentarista Stephen Williams, famoso por su sentido caustico de humor y que murió muy joven dijo: “Es la obra de Puccini que nos cautiva de inmediato y que se vuelve compañera para siempre, nada se le parece en el mundo operístico”. Aunque las primeras representaciones en Turín y Roma no resultaron un triunfo para el compositor, cuando llegó a Palermo en 1896 el público se entregó con tal euforia que Mimí y Rodolfo tuvieron que bisar la escena final como “encore”. Los cantantes ya se habían cambiado de ropa pero accedieron gustosos. Dijo una vez Sir Thomas Beecham, con motivo de la grabación que realizó en 1956 con Victoria de los Angeles y Jussi Bjoerling: La Bohème es mi ópera favorita y además ¡es la más corta que conozco! Ocupa el primer lugar en el corazón de los operísticos siendo la ópera más vista en todo el mundo, y ha sido un vehículo de lucimiento para grandes cantantes. Mientras llegue el placer de verla en vivo podemos recomendar como superlativas a dos grabaciones clásicas : EMI tiene en catálogo la edición de Beecham que repasó con el compositor y tiene un elenco fabuloso, todos en plenitud vocal e interpretativa. Para Decca Tullio Serafín se va al corazón de esta composición produciendo detalle tras detalle para iluminar los destinos cotidianos de los personajes. Renata Tebaldi es una Mimí gloriosa, de voz opulenta y firme y Carlo Bergonzi, ese aristócrata de los tenores, da cátedra de línea de canto, graduación de la voz y expresividad. Los acompañan dos “monstruos” de la ópera: Cesare Siepi y Ettore Bastianini. La grabación es realista y definida.

Siempre he recomendado que la primera ópera que deben ver los que se inician en este fascinante mundo, es La Bohéme y envidio a los que van a descubrirla por primera vez.

P.D.: La ópera de Leoncavallo nunca ha ingresado al repertorio lírico importante. La razón es clara: no es de la calidad, ni tiene la inspiración de su rival. Puccini no era una buena persona pero contaba con “el beso de Dios”.


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