El Mesías de Georg Friedrich Händel (1685 – 1759)

Publicado: diciembre 15, 2016 Última Modificación diciembre 15, 2016 Por: adminmusica


Lynne Dawson, soprano
Hillary Summers, alto
John Mark Ainsley, tenor
Alastair Miles, basjo

The Brandenburg Consort
Crispian Steele Perkins, trumpet
The Choir of King’s College, Cambridge
Pieterskerk in Leiden, Netherlands.

Dirige Stephen Cleobury

Georg Friedrich Händel pareció haber nacido músico. Cuando era un joven en Alemania, llegó a dominar tanto el violín como el órgano. Después de componer en ese país su primera ópera, se trasladó a Italia, centro operístico del mundo, para probar suerte con la composición musical al estilo italiano. Allí logró algo de éxito como compositor de óperas y música de cámara.

En 1711, a los 26 años de edad, Händel decidió trasladarse a Inglaterra, donde sus óperas y oratorios al principio fueron bien recibidos. Sin embargo, a fines de la década de 1730, el público británico ya no tenía tanto entusiasmo por las óperas representadas en alemán o italiano, prefiriendo, en su lugar, representaciones teatrales cómicas como The Beggar’s Opera [La ópera del mendigo]. Consecuentemente, por varios años Händel luchó por mantener a los lobos —sus acreedores— lejos de la puerta.

En 1737, tras impulsarse al límite de sus capacidades físicas para componer cuatro óperas en doce meses, el compositor de 52 años sufrió un derrame cerebral que le dejó el brazo derecho paralizado por un tiempo. Un médico le dijo al fiel secretario de Händel: “Tal vez hayamos salvado al hombre, pero el músico se ha perdido para siempre. Me da la impresión de que su cerebro ha sufrido lesiones permanentes”.

El compositor venció al diagnóstico: con el tiempo su cuerpo respondió a un tratamiento en las aguas termales de Aix-la-Chapelle (Aquisgrán, Alemania), y recobró sus fuerzas físicas. Después de poner a prueba en una catedral cercana su capacidad de tocar el órgano, proclamó lleno de júbilo: “He vuelto del Hades”.

Cuando regresó a Londres y retomó la composición de óperas, sus obras no fueron bien recibidas, y los acreedores nuevamente empezaron a acosarlo. En las profundidades del abatimiento, comenzó a preguntarse: “¿Por qué me permitiría

Dios resucitar sólo para dejar que el prójimo me vuelva a enterrar?”. En abril de 1741 Händel efectuó un concierto que consideró sería su despedida. Se le había agotado la creatividad. Un biógrafo escribió al respecto: “No había nada ni para empezar ni para terminar. Händel encaraba el vacío”.

A fines de una tarde de agosto de ese mismo año, Händel regresaba de una larga caminata cuando se encontró con que Charles Jennens, un poeta y colaborador anterior, le había dejado un manuscrito. El libreto contenía una cantidad abundante de citas de las Escrituras, especialmente de las palabras de Isaías, que predecían el nacimiento de Jesucristo y describían su ministerio, crucifixión y resurrección. La pieza habría de ser un oratorio. Por causa de sus fracasos anteriores, Händel empezó a leer el texto con cautela.

A pesar de toda la música que había compuesto durante su vida, a Händel se le llegaría a conocer en todo el mundo por esta obra singular, El Mesías, que en gran parte compuso en sólo tres semanas a fines del verano de 1741. Al terminar su composición, con humildad reconoció: “Dios me ha visitado”. A los patrocinadores de la primera presentación del oratorio, Händel les estipuló que las ganancias de ésta y de todas las presentaciones futuras de El Mesías fueran “donadas a los presos, a los huérfanos y a los enfermos. Yo mismo he estado muy enfermo y ahora estoy curado”, dijo. “Estuve preso, y ahora estoy en libertad”.

Fuente: Fragmento del texto Händel y el regalo de El Mesías de Spencer J Condie

No se pierda la oportunidad de escuchar en vivo El Mesías de Händel en esta temporada navideña, jueves 15 de Diciembre 2016, 20:00 hrs, Palacio de Bellas Artes. Para mayor información, consulte cartelera.

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