Recuerdos de México, música e imágenes del siglo XIX

Publicado: abril 30, 2015 Última Modificación mayo 4, 2015 Por: adminmusica

Antes de 1857 llegó a México un botánico alemán llamado Luis Hahn. Ese año, ahora se sabe, solicitó ante las autoridades del departamento de Puebla, una carta de seguridad para permanecer en el país: tenía entonces 42 años y se dedicaba a recolectar plantas y animales que enviaba a Europa, especialmente al Jardín Botánico de Berlín.

Hahn habría de quedarse en México donde se integró a los trabajos de la Comisión Científica francesa, se sabe también que subió más de una vez al Popocatépetl, que apoyaba la causa liberal y que era compositor. Esta última actividad termino siendo la que contribuiría a sacarlo de la oscuridad. “Casi no conocemos nada de él, aún falta mucho por descubrir, fue un personaje liberal que es mencionado por algunos escritores mexicanos como Ignacio Manuel Altamirano, que llega a México un poco a la manera como llegaron otro hombres como Humboldt”, dice la pianista Silvia Navarrete.

La figura de Hahn representa una página abierta al pasado mexicano, particularmente al siglo XIX. Su salida a la luz, agrega Navarrete, se dio hace ya algunos años cuando revisando las colecciones que han sido donadas al Conservatorio Nacional de Música, fue ubicada una carpeta titulada Recuerdos de México, que contenía 11 partituras, autoría de Luis Hahn, con igual número de litografías que ilustran cada una de las piezas.

El documento interesó al cronista Guillermo Tovar de Teresa (fallecido en noviembre de 2013) y junto con él, se dieron a la tarea de publicar una edición facsimilar. A Navarrete correspondió interpretar las piezas de Hahn, y la tarea de recuperar la historia perdida del compositor quedó a cargo de la investigadora Luisa del Rosario Aguilar Ruz. Una nueva edición, en la que se pone énfasis en las obras litográficas que acompañaron a las partituras, realizada por la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta, aparece ahora con textos del mismo Tovar de Teresa, de Aguilar Ruz y de Vicente Quirarte, y va acompañado de un disco con la grabación de las obras a cargo de Navarrete.

“Del impresor que hizo las litografías tampoco sabíamos mucho, los pocos datos que hemos podido obtener se los debemos principalmente a Luisa del Rosario Aguilar”, cuenta la pianista. A la investigadora precisamente se debe el rescate de una descripción de Hahn, aparecida en la Carta de Seguridad que se conserva en el Archivo General de la Nación: “un hombre de estatura baja, ojos azules, pelo hüero, barba cerrada y un poco calvo”.

Después de recorrer el país, Hahn habría de establecerse en la Ciudad de México en 1861, su principal interés estaba en consagrarse a la enseñanza de la música y del alemán. Así se fue integrando al círculo musical e intelectual mexicano: elaboró algunos trabajos para piano, escribió una marcha fúnebre para Miguel Lerdo de Tejada, variaciones de las óperas Martha y Alessandro Stradella de Freidrich von Flotow, la marcha ¡Adelante! dedicada a Ignacio Zaragoza y Francisco Zarco con motivo de la batalla de Puebla y sus ahora celebres “composiciones filarmónicas” bautizadas como Recuerdos de México.

Otra época

“Se trata principalmente de vivencias, en el caso por ejemplo del nocturno dedicado a la Catedral se escuchan las campanas repicando o en Villa de Guadalupe podemos escuchar el sonido de la locomotora. Fueron momentos que Luis Hahn vivió en México y que le resultaron atractivos, que después quiso rememorar y dejar constancia en las composiciones”, opina Navarrete.

La pianista dice que la manera en que aparecieron las piezas del alemán, corresponden a la costumbre de la época. Desde su aparición, cuando se publicaron de manera mensual, ya se alababa su manufactura y el trabajo litográfico que les acompañaba: “Forman un volumen notable por las piezas que contiene y el esmero litográfico de la edición”, señalaba la edición de El Siglo

Diez y Nueve del 27 de julio de 1861.

“El autor agregó a aquellas una composición que sirve de prólogo a la colección, dedicada a la memoria del célebre barón de Humboldt (…) tienen, según la opinión de personas inteligentes, un mérito particular por la novedad del estilo y por la poética con que el autor espresa [sic] su delicado gusto al describir en bellísimas armonías, por medio de la música, la alta idea que ha formado de los lugares que visitó”, agrega la publicación.

La fantasía Paseo de mar, fue dedicada a Humboldt; un nocturno brillante a La catedral; una mazurca a la Laguna de Chalco; un vals brillante a Chapultepec; una canción sin letra a la Academia Nacional de Bellas Artes de San Carlos; una mazurca al Cabrío de San Ángel; una polaca al Jardín de San Francisco; una fantasía característica al Paseo de la Viga; un capricho al Colegio Nacional de Minería, contradanzas a Tacubaya; un schottisch al Paseo de Bucareli y un galop del ferrocarril a la Villa de Guadalupe.

Luis Hahn habría de morir en la pobreza en México, en 1873.

Fuente: Luis Carlos Sánchez, en Excelsior

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