Steve Reich: el cambio inmutable

Publicado: abril 14, 2018 Última Modificación abril 15, 2018 Por: adminmusica

Por José Antonio Palafox

Steve Reich continuó explorando la musicalidad de las palabras en Daniel Variations (2005), una obra para coro y ensamble de cámara dedicada a la memoria de Daniel Pearl, reportero del Wall Street Journal secuestrado y asesinado en Pakistán por extremistas yihadistas en el 2002. En ella el compositor regresa a los planteamientos estructurales propuestos en The Desert Music, haciendo girar las densas armonías, las violentas modulaciones y los abruptos cambios de tempo del ensamble en torno a los textos escritos por el periodista asesinado y los fragmentos del Libro de Daniel que el coro repite incesantemente con sutiles variaciones armónicas similares a las utilizadas en You Are (Variations). También del 2005 es Variations for Vibes, Pianos and Strings, nostálgica obra en tres movimientos (Rápido, Lento, Rápido) para tres cuartetos de cuerdas, cuatro vibráfonos y dos pianos que se relaciona estructuralmente con los mejores trabajos minimalistas compuestos por Reich en la década de 1970.

 

En el 2006, el vanguardista ensamble eighth blackbird encargó a Reich una obra. El resultado fue Double Sextet (2007), interesante pieza que recibió el Premio Pulitzer de Música y con la que el compositor llevó a otro nivel su afición por la elaboración de estructuras contrapuntísticas al hacer entrega de un gran canon contrapuntístico para doce instrumentos divididos en dos grupos, uno de los cuales debe ser grabado previamente y luego reproducido “en vivo” para crear el efecto de una antífona interpretada por dos sextetos al mismo tiempo. Siguiendo esta misma dinámica, un año después compuso 2×5, pieza en tres movimientos para doble quinteto en la que cinco intérpretes se enfrentan “en vivo” a una cinta pregrabada por ellos mismos.

 

Steve Reich: Double Sextet (III. Fast) / Asya Sorshneva (violín), Kseniya Bashmet (piano), Dmitry Schyolkin (percusiones), Olga Demina (violonchelo), Marina Volkova (flauta), Danila Musikhin (clarinete) y iCQ Project

 

Siempre fiel a sus obsesiones, en el 2009 Steve Reich compuso Mallet Quartet, una obra para dos marimbas y dos vibráfonos en la que continuó explorando las posibilidades expresivas de los instrumentos que producen sonidos al ser golpeados con macillos. De igual manera, al año siguiente continuó su reflexión sobre sucesos que marcaron la historia contemporánea con WTC 9/11, una angustiante obra llena de efectos sonoros (como el violín que reproduce el sonido de un teléfono cuando se queda descolgado) en la que —de manera similar a Different Trains— utiliza el sampleado de voces grabadas en el instante del ataque a las Torres Gemelas (concretamente, del Mando Estadounidense de Defensa Aeroespacial y del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York) y entrevistas posteriores a vecinos de Manhattan que hablan sobre lo ocurrido mientras un cuarteto de cuerdas tocando “en vivo” y otros dos cuartetos de cuerdas pregrabados imitan las entonaciones de voz y desarrollan breves frases melódicas a partir de los fragmentos hablados.

 

Steve Reich: WTC 9/11 / Cuarteto Quiroga

 

Del 2012 es Radio Rewrite, una obra para flauta, clarinete, cuarteto de cuerdas, dos vibráfonos, dos pianos y bajo eléctrico que es resultado de la amistad entre Steve Reich y los miembros de la banda de rock alternativo Radiohead, iniciada después de que el compositor escuchara al guitarrista Jonny Greenwood interpretar su Electric Counterpoint con el Ensemble Modern en un festival en Polonia. A pesar de los títulos minimalistas de sus cinco movimientos (Rápido, Lento, Rápido, Lento, Rápido), la pieza está totalmente inspirada en dos canciones de Radiohead —Jigsaw Falling into Place y Everything in Its Right Place—, aunque las reminiscencias de estas son tan tenues que solamente los fans más acérrimos de la banda inglesa serán capaces de identificarlas.

 

Radiohead: Everything in Its Right Place

 

A pesar de que tanto el piano como el vibráfono se encuentran presentes de manera importante en gran parte de sus obras, Steve Reich nunca había escrito ninguna pieza dedicada a explorar particularmente la riqueza sonora de ambos instrumentos. Por eso resultó una agradable sorpresa la composición de Quartet (2013), una compleja y elegante pieza para dos vibráfonos y dos pianos llena de frecuentes cambios de continuidad que lo mismo introducen inesperadas pausas que provocativos desarrollos armónicos hasta entonces ausentes en el corpus musical del compositor. Dos años después retomó su siempre presente fascinación por las texturas sonoras del gamelán balinés y las percusiones africanas en Runner (2015), una obra en cinco movimientos sin pausas escrita para instrumentos de viento, percusiones, pianos y cuerdas donde, sobre una base rítmica constante, las notas sufren una progresiva modificación tímbrica y temporal.

 

En el 2016 Steve Reich celebró su cumpleaños número 80 con un magno concierto ofrecido en el Carnegie Hall. Ahí estrenó Pulse, su obra más reciente, que es una composición meditativa para cuerdas, instrumentos de viento, piano y bajo eléctrico en la que un tema armónico en forma de canon es desarrollado por los vientos y las cuerdas mientras el bajo eléctrico marca un pulso constante que de tanto en tanto se ve acentuado por el cambio de los patrones rítmicos que se van alternando en el piano. Con esta pieza insólitamente serena el músico parece estar dejando atrás de manera definitiva las vigorosas audacias compositivas que le dieron fama; sin embargo, basta con escucharla atentamente para darnos cuenta de que en ella se encuentran contenidos prácticamente todos los postulados desarrollados por Reich a lo largo de casi 55 años. Y es que en su música, como hemos visto, lo único que cambia es el proceso. Para él la música es el proceso, y este es lento y gradual.

 

Cuando Steve Reich recibió en el 2007 el Premio de Música Polar —un reconocimiento de carácter internacional que la Real Academia Sueca de Música concede anualmente desde 1992— el comité de selección justificó su decisión con unas palabas que resumen a la perfección el inconmensurable valor del trabajo de este compositor:

“[Reich] ha logrado de un modo personal, e inspirado por diferentes culturas, que la variación minimalista se convierta en un universo completo de música con una sonoridad de belleza inmediata”.

 

Steve Reich: Pulse / The Northwestern University Contemporary Music Ensemble, dirige Ben Bolter

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