Adagio con Variazioni para cello y orquesta (1921)

Publicado: junio 18, 2016 Última Modificación junio 18, 2016 Por: adminmusica


Misha Maisky, Violoncello | Yuri Khatuevich Temirkanov, director

Ottorino Respighi fue un especialista magistral en imposiciones historicistas. Como buen prestidigitador, carecía de malicia fuera de su propio arte y, desde luego, de la menor perspicacia política, lo cual fue hábilmente aprovechado por Benito Mussolini, quien acertó en encontrar en los grandes frescos sonoros de Respighi la mejor propaganda posible de su extravagante proyecto de una Italia pagana cuya historia enlazaba directamente con el gran imperio romano y la civilización medieval y renacentista, pero sin el cristianismo. En cierto modo Respighi es la antítesis del pintor Giorgio de Chárico, en cuya pintura nada es ingenuo ni inocente, y nos revela una especie de crepúsculo cultural, mientras que la música de Respighi es pura festividad vitalista y remite a un tiempo congelado como el de los cuentos de hadas. Uno de los modelos principales de Respighi fue el “alma rusa” que adquirió durante sus dos años de estudio con Rimski-Korsakov y de trabajo como primer viola del Teatro Mariinski de San Petesburgo, donde se empapó del repertorio ruso.

Aunque en vida las obras descriptivas de Respighi compitieron ventajosamente con las obras orquestales de Ravel y al menos Trittico romano permanece en el repertorio de algunos directores relevantes, parece evidente que estas obras resultan old-fashioned desde la perspectiva del siglo XXI. Pero no sucede lo mismo con el apartado más marginal en su momento del catálogo de Respighi: las obras de estética neoclásica, sean sus arreglos de música antigua italiana basados en transcripciones científicas de musicólogos, sean obras originales inspiradas en el canto gregoriano, o sean obras basadas en formas clásicas como el delicioso Adagio con variazioni para cello y orquesta, compuesto unos meses antes de la llegada de Mussolini al poder. Esta es una obra en la que Respighi exhibe su profundo conocimiento de la técnica de la cuerda, dando todo tipo de oportunidades de lucimiento al solista, su absoluto dominio de la instrumentación y orquestación, su imaginación y refinamiento en la elaboración de las variaciones según el canon actualizado y -por encima de todo- una sensibilidad y emotividad melódicas exquisitas. Todo ello hace de las variaciones quizá la obra más próxima a nuestro tiempo y a nuestro gusto musical.

Comentarios

Suscríbete y recibe lo mejor de Música en México

Escucha música clásica en línea aquí