El Sistema por Geoffrey Baker

Publicado: abril 1, 2015 Última Modificación marzo 31, 2015 Por: adminmusica

Libros: El Sistema: Orchestrating Venezuela’s Youth, por Geoffrey Baker, Oxford University Press, 2014.

Cuando el fenómeno de El Sistema llegó al Reino Unido en 2007, lo que prendió a la imaginación fue la idea de que las vidas de chicos con múltiples carencias habían sido transformadas por la música vía un programa social: la orquesta sinfónica, de hecho transformada en una tabla de salvamento. La música clásica no había recibido un endoso de tal magnitud en años.

Pero, ¿es cierto que esto sucedió? Geoffrey Baker intenta encontrar la respuesta pero fracasa, en parte porque le fue negado el acceso a los archivos oficiales y en parte porque las estadísticas propias de El Sistema no suman y porque se carece de una evaluación adecuada que apoye los resultados que se señalan. Al libro le falta un resumen del programa, no hay ejemplos de casos, y Baker se basa demasiado en anécdotas no atribuidas que debilitan su propia causa al negar el valor de la música en sí.

Sin embargo, logra exhibir la retórica vacua de la narrativa publirrelacionista de El Sistema. Fundada no como un proyecto social sino como un programa de entrenamiento orquestal- innegablemente ambicioso para un país pobre – los objetivos de la constitución de El Sistema fueron modificados hasta hace poco tiempo, en 2011.

Ahora hay programas en cárceles y barrios más pobres, pero no existe un reclutamiento sistemático de niños marginados ni se denota un tono abrigador en sus políticas. En cambio, Baker retrata un sistema desalmado, guiado por directores autocráticos, en el que cada chico es un engrane intercambiable en una vasta maquinaria orquestal. Los ensayos imposiblemente largos pueden perjudicar el progreso académico y enajenar a los estudiantes de sus comunidades, lo que no contribuye a crear una ciudadanía sólida . Los integrantes de las mejores orquestas juveniles con frecuencia reciben remuneraciones superiores a las de sus colegas profesionales, pero trabajan horarios más largos y tienen menos derechos. Los niños en comunidades rurales carecen de instrumentos y maestros bien preparados, es más, faltan maestros en general.

Es irónico que los proyectos derivados de El Sistema, que se han multiplicado en Europa y en América, han cumplido rigurosamente sus vacuas promesas. Nos queda esperar que El Sistema esté dispuesto a aprender de ellos.

Helen Wallace, en BBC

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