Grandes sonatas románticas para piano: Brahms op. 5

Helene Grimaud, piano La Sonata para piano no. 3 en fa menor fue terminada por Brahms en octubre de 1853 y representa la culminación de […]

Por Música en México noviembre 24, 2019 Última Modificación noviembre 24, 2019

Helene Grimaud, piano

La Sonata para piano no. 3 en fa menor fue terminada por Brahms en octubre de 1853 y representa la culminación de su primera y única fase de composición de sonatas para piano. Tiene la variedad y la longitud de la Sonata op. 2 en fa sostenido menor, pero también los procesos temáticos concisos de la Sonata en do mayor (publicada como op. 1, pero compuesta en segundo lugar). Sin embargo, la Tercera sonata representa una nueva etapa en la que esta forma se usa ahora casi de manera sinfónica, tanto en textura pianística como en contenido musical. 

El primer movimiento da la sensación de un drama que se desarrolla en un ritmo pausado de 3/4, que de a poco gana fuerza y ​​carácter. Aunque la forma es sencilla, tiene una recapitulación más o menos literal de la exposición, desarrollo claro y secciones de coda, la música sugiere un inexorable crecimiento, desde los gestos ampliamente abiertos del inicio, hasta la adusta marcha intermedia, el segundo tema lírico tiene un acompañamiento fluido en la bemol mayor que contagia a las reflexiones etéreas y sutiles marcadas pp y dolce, y luego, el misterioso que anuncia el regreso del material de apertura.

Tal calidad etérea anticipa el estado de ánimo del movimiento lento, Andante espressivo, aunque fue compuesto anteriormente. Este movimiento se basa aparentemente en el poema Junge Liebe de C. O. Sternau, cuyo inicio Brahms agrega al comienzo de su partitura, aunque destaca sólo al poeta y no a la fuente.

Cae el crepúsculo, brilla la luz de la luna,
Dos corazones están unidos en el amor
y se mantienen en la felicidad encerrada.

Brahms refleja el texto en la íntima melodía descendente de la voz grave y en el pasaje atmosférico ben cantando que sigue, con sus delicadas notas repetidas, así como en los espacios cordales casi sobrenaturales en el registro superior. Pero el humor cambia. La intensidad apasionada a la que llega la sección media en re bemol mayor ciertamente sugiere algo más que una escena idílica, especialmente cuando la repetición de la sección inicial en la tónica es seguida por un Andante molto, que produce la enorme coda que alcanza con una intensidad triunfante la frase inicial del movimiento. 

El tercer movimiento recuerda la idea inicial del movimiento anterior como la base de una marcha fúnebre con ominosos efectos de timbales. Esto a su vez se ha atribuido a una fuente en otro de los poemas de Sternau, “Bitte” (Solicitud), que Brahms también destacó por su configuración, aunque no lo identifica en la partitura; Aquí, en cambio, el poeta habla más bien de un amor que se enfría como un árbol marchito o un bosque árido. 

Con el Scherzo, de vuelta en tónica, la música ahora revela un carácter más desinhibido que en cualquier punto anterior: una sensación de gran oscilación muscular y liberación de energía acumulada. En total contraste está el Trio, con su melodía amplia, tranquila, casi hímnica que expande constantemente su rango y fuerza hasta que puede incorporar el ritmo del Scherzo para su reformulación.

La enorme estatura musical del joven Brahms se nos revela más claramente en su capacidad para crear un final que corona y unifica los poderosos contrastes que lo preceden.

Fuente: Michael Musgrave para Hyperion Record. Notas al disco de Stephen Hough “Brahms, Piano Sonata in F minor, op. 5, Ballades op. 10”

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