Il trovatore retorna a Bellas Artes

Publicado: julio 6, 2014 Última Modificación julio 6, 2014 Por: adminmusica

por Ricardo Rondón

El trovador, de Guiseppe Verdi (1813-1901) es una de las primeras óperas que pican la curiosidad de los que inician su colección de dvds y buscan buenas grabaciones de esta obra; existen muchas buenas razones por su popularidad. El “argumento” – por decirle de alguna manera – es divertido, confuso y absurdo, pero fácil de seguir. El libretto de Salvatore Cammarano se basa en una obra de Antonio García Gutierrez, probablemente el culpable de los excesos típicos de esta etapa del teatro español. El estreno fue en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853, y cuenta la leyenda que ese día el río Tíber se desbordó e inundó sus retenes. Los operómanos de Roma tuvieron que arremangarse los pantalones y acortar los vestimentos femeninos para llegar al teatro, ya rodeado de agua y lodo. La premiere fue un triunfo. El público escuchó cada número en riguroso silencio, observando con atención religiosa. Al final de cada acto el aplauso era atronador. Así reportó la Gazzetta Musicale: “el final del tercer acto y todo el cuarto levantó tal entusiasmo que se exigió su repetición”. Hasta nuestros días la partitura ofrece un placer imposible de diluir (con ciertas excepciones imputables a los elencos). El genio de Verdi extendió sus alas sobre la confusión del libreto absurdo y su inspiración produjo algunas de las melodías más gloriosas de la opera italiana.


El argumento lleva subtítulos que ya no se utilizan pero que conviene conocer: El duelo, La gitana, El hijo de la gitana y El castigo. Básicamente mueren los personajes principales salvo Azucena, la gitana y el malo de la película, el Conde di Luna. Todas las oportunidades vocales son servidas a los cantantes por Verdi y su realización es uno de los retos más grandes que hay en la ópera. Alguien dijo, creo que Caruso o Toscanini, que Il trovatore requería los cuatro cantantes más importantes del mundo. Es cierto, y los que se atreven a montar la pieza deben usar su presupuesto, imaginación, y talento para que este maravilloso barco salga a flote o por allí anda el iceberg. Hemos visto muy pocas funciones en vivo que pueden salvar esta obra; es parte de la historia de la ópera en México la contratación hace muchos años de un tenor llamado Salvatore Puma que casi fue linchado por el furioso público de Bellas Artes. Un diario dijo que se les había prometido un puma pero que resultó ser un gato. ¡Opera y toros, las grandes fiestas!


La parte principal de Manrico, el trovador, es una de las más difíciles y exigentes de Verdi. Se requiere una voz y una escuela que cubran el lirismo de las expresiones de amor y la adrenalina para coronar los conjuntos, llamar a las armas a su ejército y flotar al lado de Azucena, su madre, una de las despedidas más emotivas del compositor. Se trata de un lírico spinto porque los tenores dramáticos no existen y el único que se nos ocurre hoy día y que está cantando la parte en Europa en forma inteligentemente espaciada es Jonas Kaufmann . Leonora es uno de los grandes roles de la soprano verdiana. El fraseo debe ser amplio y seductor y con los tintes románticos sinceros. También debe contar con un arsenal técnico para enfrentar las frases largas y hechizantes de sus arias y la coloratura para el primer acto, el dúo con el barítono, todo sin perder el control de los cambios emotivos. Un buen ejemplo fue Zinka Milanov. El malísimo Conde di Luna es uno de los retos musicales más completos de Verdi y la música asignada es fabulosa. Se requiere a un belcantista con reserva para los clímax, excelentes y potentes agudos y personalidad. Azucena es una mezzo-soprano dramático cuya voz cubre gran extensión y cambios de personalidad. Debe ser, además, una excelente actriz y no caer en las penumbras del gran guiñol. El papel de Ferrando es para un bajo con buena voz, firme caracterización y línea de canto. ¿Estamos pidiendo mucho? Probablemente pero una vez que se escucha esta ópera cantada por el elenco como el que reunió la RCA en los cincuenta, y que sigue en el catálogo, no se puede aceptar nada que se le acerca. Zinka Milanov, Jussi Bjoerling, Fedora Barbieri y Leonard Warren dan cátedra de cómo cantar Il Trovatore. Este será el reto del grupo que la va a presentar en México, y al que deseamos lo mejor, – ¡y que cuenten con los ensayos necesarios! Verdi se lo merece, y si sale adelante les auguramos un triunfo tipo Teatro Apollo y si no, allí está Salvatore Puma.



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