Játékok para piano solo y a cuatro manos (extractos) y Transcripciones de J. S. Bach

Publicado: julio 7, 2018 Última Modificación julio 7, 2018 Por: adminmusica

Márta y György Kurtág, piano
22 de septiembre de 2012, Cité de la Musique, París.

Primero concebida como un proyecto pedagógico para pianistas jóvenes, y bajo encargo de Marianne Teöke, los volúmenes de Játékok (Juegos) para piano a dos y cuatro manos reúnen más de trescientas piezas hasta la fecha: pequeños ejercicios, homenajes, bailes folclóricos, melodías populares y gregorianas, aforismos, microludios, piezas en memoria, “flores” musicales, miniaturas, etc.

A principios de la década de 1970, cuando atravesaba una crisis de composición,

Kurtág descubre un nuevo aliento en la escritura de estas piezas cortas, destinadas a un aprendizaje divertido y no metódico de técnicas de música contemporánea para piano: glissandi, juego con palmas y antebrazos, juego de pie o caminar delante el teclado, armónicos, etc. El enfoque de una nueva notación rítmica, flexible, permite también considerar el silencio en la música de manera diferente: la primacía la tiene la agogica y el gesto. Es un verdadero “viaje biográfico”, una “peregrinación para encontrar el niño que está en nosotros” (Kurtág). En los juegos está presente toda la música de Kurtág. Las piezas son un crisol donde se encuentra y se encuentra el universo del compositor, un depósito donde dibuja permanentemente para alimentar nuevas obras, retocar bocetos, transcribir o arreglar fragmentos para otros instrumentos. Esto es en última instancia una especie de cuaderno de notas donde se escriben las partes de las circunstancias, los pensamientos cerrados y consumados que ya forman un todo: “las piezas más cortas posibles” donde uno explota el material al máximo” (Kurtág). Aquí está en el trabajo una reinvención del lenguaje, poder de dicción, de enunciación de la música: siempre, la música dice, narra, declama, en un discurso que proviene de la lengua materna de Kurtág: Bartók. El juego puede ser tan pintoresco, pantomímico o simplemente lúdico como uno puede experimentar en cualquier descubrimiento o experimentación. Casi siempre basadas en una forma ternaria simple (propuesta – respuesta – coda), se puede estar cerca de la comunicación verbal, es decir, un pensamiento musical listo para usar, una composición nacida de la aprehensión inmediata y espontánea del instrumento.

Játékok está destinada a agruparse para ser tocada o, idealmente, combinada con obras de otros compositores, muy a menudo transcripciones de obras de Bach. Inicia este programa de cuarenta piezas a dos y cuatro manos –ejecutado junto con su esposa Márta– L’adieu, Haydée I, hecha en octubre de 2008; la obra es una suerte de duelo a través de figuras melódicas de lamentación (medios tonos, acordes repetidos hasta el agotamiento) y palabras dolorosas, que luego se encuentran en los diversos “lamentos” en varios corales de Bach (O inocente cordero de Dios BWV 618, Todos los hombres deben morir BWV 643, El año viejo se ha ido BWV 614). Este Adiós reemplaza a L’homme n’est qu’une fleur (… Sons entrelacés), generalmente elegida por la pareja Kurtág para abrir su programa. En el entrelazamiento de las manos juegan, inconexas, las siete notas de una escala, y figura allí la necesaria fusión de los dos intérpretes, ello dibuja la “flor” de los Dits de Péter Bornemisza op. 7, donde se encuentra por primera vez la frase que da título a la obra. Entre estas dos piezas se insertan dos corales de Bach, Ven ahora, Salvador de los Gentiles BWV 599 y Desde las profundidades te lloro BWV 687, que se trata en modo de canon: el patrón inicial se reanuda en imitación directa o en espejo (cada intervalo está invertido), luego se intercala en valores más largos, etc.

Fuente: Notas al programa por Gregory Tosser

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