La obra para piano

Publicado: junio 30, 2018 Última Modificación julio 1, 2018 Por: adminmusica

Uno de los aspectos básicos que caracteriza la obra de Ponce radica en los diversos estilos empleados a lo largo de su intensa trayectoria como creador, lo cual refleja un amplio conocimiento y dominio de las técnicas de composición, en especial de la escritura para piano. A grandes rasgos, percibimos en Ponce un romanticismo que viene a cerrar el capítulo de los músicos que le precedieron, y un modernismo que se manifiesta esporádicamente desde las obras de juventud, pero se consolida a partir de su estancia parisina en 1925.

Podemos además distinguir aquellas composiciones que forman parte del romanticismo universal (acrecentado por sus estudios en Italia y en Alemania, de 1905 a 1907, con los herederos de la escuela lisztiana), de otras inspiradas en la música popular y que reflejan un romanticismo nacionalista. Fundador de este movimiento musical en México, Ponce armonizó cantos del pueblo, introdujo dichas melodías en pequeñas y grandes formas y creó motivos propios de auténtico sabor regional.

Antes de que Ponce creara sus espléndidas obras para guitarra, que le confirieron reconocimiento internacional, ya su nombre circulaba en muchos países debido a la difusión de una célebre melodía, concebida originalmente para canto y piano: Estrellita, escrita en 1912, durante el periodo de su más intenso romanticismo. Años más tarde, el propio autor llevó a cabo una versión pianística de esta canción, de singular numen e interpretada y dada a conocer por grandes artistas.¹ Atractivas armonías transformaron su atmósfera romántica inicial y motivaron al compositor para subtitularla Metamorfosis de concierto.

Estrellita para piano

Alejandro Vela, piano


Aunque desde temprana edad Manuel M Ponce demostró interés en los cantos populares, fue a partir de 1911 cuando inició una labor sistemática para recopilarlos, seleccionarlos y armonizarlos. En los años sucesivos, ofreció conferencias, escribió artículos sobre música popular local e introdujo en sus obras melodías y ritmos de ésta. El nacionalismo musical mexicano, metódico e ininterrumpido, había iniciado. La nueva estética corría paralelamente con el despertar de la Revolución Mexicana—momento histórico crucial para el país, iniciado a fines de 1910—hacia la cual guardaba cierta afinidad ideológica: el rescate de las raíces culturales vernáculas.

Ponce subrayó la necesidad de clasificar las canciones según las modalidades de cada región y describía que los cantos del norte, como La Valentina, que se hizo popular durante la Revolución, reflejan el carácter audaz de los fronterizos; las melodías lánguidas del centro (Ven, oh luna! o Serenata mexicana), interpretan fielmente la melancolía de esas provincias; las canciones costeñas (A la orilla de un palmar), nos descubren la voluptuosidad de las tierras tropicales.

A la orilla de un palmar (canción)

Silvia Navarrete, piano

Fernando de la Mora, tenor


Todos los títulos acompañados del término «mexicano» forman parte de las piezas nacionalistas. En los dos Preludios mexicanos, Ponce realizó arreglos pianísticos de las canciones Cielito lindo (de Quirino Mendoza) y Cuiden su vida, publicada en 1914. La Arrulladora mexicana, está basada en la canción popular La rancherita. La Barcarola mexicana «Xochimilco» es la versión pianística (al estilo de las Romanzas sin palabras) de la canción popular La barca del marino.

Cielito lindo para piano

Héctor Rojas, piano


Las Mañanitas es una canción de onomástico y varias regiones de México poseen una propia. La que aquí escuchamos pertenece al centro-norte del país y cuenta con un brillante arreglo para piano luego conocido como la Rapsodia mexicana no. 2.

Rapsodia mexicana no. 2 para piano

Héctor Rojas, piano


El Scherzino mexicano alterna ritmos binarios y ternarios, o los combina entre sí, como sucede en la música folclórica local al estilo de los sones (género de música mexicana instrumental, cantada y bailada). De igual modo, el Scherzino maya está inspirado en los bailes de la península yucateca, al sureste del país. Por su métrica y carácter, nos hace pensar en la jarana (un son regional de Yucatán).

Scherzino mexicano para piano

Josué Miranda, piano


Sin duda, el Intermezzo es la pieza romántica para piano más difundida de Ponce. Pequeña obra de forma tripartita, su estructura denota un excelente equilibrio. No está fechada, pero la compuso a fines de la primera década del siglo XX, o principios de la segunda.

Intermezzo para piano

Mauricio Nader, piano


Su última obra importante para piano es el conjunto de Cuatro danzas mexicanas, inspiradas en la composición homónima de la segunda mitad del siglo XIX, cultivada particularmente por Felipe Villanueva (músico mexicano decimonónico), en cuyo homenaje fueron escritas. Siguiendo aquella misma estructura, constan de dos partes: la primera funciona como introducción (brillante y virtuosística), mientras que en la segunda se desenvuelve la danza en sí (más lenta, de carácter sensual y expresivo). Ponce nos ofrece una obra de excelente factura y de gran madurez, que cierra de manera exquisita este programa.

Cuatro danzas mexicanas para piano

Armando Merino, piano


Hay una extensa gama de posibilidades estilísticas del compositor, las cuales abarcan un poco más de tres décadas: desde 1909, hasta 1941. Este periodo se extiende desde el romanticismo de influencia europea, pasa por el romanticismo nacionalista y por el nacionalismo indigenista, hasta llegar a un modernismo avanzado. De tal modo, se abre un extenso abanico de posibilidades sonoras, de estilos diversos y riqueza de timbre, características que identifican a Manuel María Ponce y que, finalmente, encontramos en toda su obra creativa.

 

Fuente: Notas del CD 1 “Manuel M. Ponce: La obra completa para piano” del pianista Álvaro Cendoya

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