La música en la Antigua Grecia: del mito a la realidad

Publicado: febrero 12, 2019 Última Modificación febrero 12, 2019 Por: adminmusica

Por Sergio Villicaña Muñóz

En la civilización occidental es inconmensurable la herencia de la cultura griega como procedencia de toda arte y ciencia existente; en la música, por tanto, no podía ser la excepción. No obstante, el estudio de la música griega antigua es complicado y no falto de obstáculos. Otras expresiones como la literatura, la pintura o la escultura, han sido fácilmente recuperadas, estudiadas e incluso imitadas, lo cual ocurrió desde el Medievo y sobre todo en el Renacimiento con mucha frecuencia. De la música en cambio, sólo se han recuperado pocos fragmentos de piezas griegas en papiros y de periodos tardíos, y en la Edad Media se conocían vagamente contados himnos.

Una gran fuente de estudio son los textos clásicos, de entre ellos los homéricos, que están colmados de referencias musicales y dan indicios fundamentales. De lo que no queda duda es que en la vida cotidiana la música era una actividad importante y sumamente apreciada en todos los sentidos.

 

Música y mito: referencias musicales en los clásicos

La música fue considerada, desde sus iniciales expresiones, un regalo divino. En efecto, no es casualidad que el dios patrono de la música y la poesía es el que encarna más puramente el espíritu helenístico, Apolo. Numerosas referencias se encuentran en los antiguos poetas acerca de éste; el amor de Apolo por la lira, y las competiciones musicales que lo enfrentaron con el dios Pan se describen en el Himno homérico a Apolo y en las Metamorfosis de Ovidio, respectivamente.

Además del dios iridiscente, las figuras icónicas relacionadas con las artes son las musas. Desde los mitos más primigenios se encuentra la enumeración de las musas (no la misma en las diversas fuentes; a veces son tres o cinco solamente), y todas están íntimamente relacionadas con la música, gustando del canto y la danza. Clío, Euterpe, Talía, Melpómene, Terpsícore, Erato, Polimnia, Urania y Calíope son, de acuerdo a la Teogonía de Hesíodo, las divinidades encargadas de inspirar, propiciar y alentar la creación artística en el hombre.

Además de las divinidades, existen figuras mitológicas centrales por sus hazañas a través de la música. Tal vez el mejor ejemplo es Orfeo, hijo de Calíope, quien ejercía un poder extraordinario sobre la naturaleza con su lira y su canto, tal y como lo cuenta Simónides el primero, y posteriormente Esquilo y Eurípides, entre otros; Apolonio de Rodas en las Argonáuticas y Píndaro en la Pítica IV, ubican al mismo personaje en la tripulación de “superhéroes” que van a la Cólquide para recuperar el vellocino de oro, y protagoniza pasajes como en el que, gracias a su canto, salva a sus camaradas al cruzar por la isla de las fatídicas sirenas, misma que más tarde atravesará Odiseo con el mismo éxito. Otro personaje interesante es Anfión, quien junto con su hermano Zeto, erigió las ciclópeas murallas tebanas tañendo la lira, de modo que las piedras se colocaban en su lugar, según Paléfato, citando a Hesíodo.

En Homero, basta el inicio de La Iliada para reconocer el papel de la música en su obra: “La cólera canta, oh diosa, del Pelida Aquiles […]”. La palabra que utiliza Homero, ἀείδω (cuya transliteración es aeído), que no sólo significa cantar sino también alabar, dio origen a palabras como aedo o melodía. Tan sólo en el mismo canto I, aparece un banquete en el Olimpo, donde Apolo tañe la lira y las musas cantan, además de una hecatombe en donde se entona un pean, un canto al dios de argénteo arco; más tarde, en el canto IX, el mismo Aquiles aparece cantando acerca de las antiguas gestas de héroes con una fórminge, un instrumento de cuerdas similar a la lira sin caja de resonancia.

En el siguiente himno en modo hipolidio y de autor desconocido (melodía recuperada por Bendetto Marcello) se entonan los primeros versos del Himno homérico a Démeter.

 

Sacro y profano: la música en ritos y festines

La música jugaba un papel fundamental en los ritos griegos, siendo inherente de éstos en todo momento. En el culto a Apolo y a Dionisio, los instrumentos por antonomasia eran la lira y el aulós, respectivamente, siendo probable que fueran originarios ambos de Asia Menor. La lira y la kithara (una lira con una caja de resonancia mayor), podían ser solistas o utilizarse para acompañar la recitación. El aulós era un instrumento de viento similar a una flauta, que podía ser sencilla o doble, y solía tocarse en parejas en los ditirambos.

Sátiro tocando el aulós. Esquifo de procedencia metapontina (Lucania), 400-390 a. C. Colección del Museo de Louvre, París, Francia.

También se pueden ubicar en Grecia las que son, tal vez, las primeras competencias musicales, por ejemplo, en los juegos píticos del siglo VI a.C. El virtuosismo era altamente apreciado, al punto que Aristóteles en la Política advierte contra el exceso de tales prácticas.

Por otro lado, en los banquetes o simposium son elementos imprescindibles, como lo dice Teofrasto, la música y la danza. Después del ritual alimenticio, los comensales iniciaban la orgía con libaciones en honor a los dioses, especialmente a Dionisio y a Apolo, entonando peanes, cantos litúrgicos y jubilosos. De la música se podían ocupar cantantes profesionales o los mismos comensales por turnos, mientras sus compañeros acompañaban con la lira o la flauta. Generalmente, se declamaban versos de los antiguos poetas —aposta, no hay que olvidar que los relatos homéricos también estaban destinados al canto acompañados de instrumentos de cuerdas. Al finalizar el banquete se entonaba un cántico llamado skolion, celebrando al amor y al vino, acompañados por el aulós.

El siguiente skolion es conocido como Epitafio de Seikilos, y es de los materiales mejor conservados y el más antiguo completo. Aparece grabado en una lápida funeraria en Trales, Asia Menor, y está fechado en el siglo I d.C. Tiene una clara notación rítmica, y está compuesto en modo frigio. El texto dice lo siguiente:

Mientras vivas, alégrate,
que nada te perturbe.
Tu vida es demasiado corta
y el tiempo se cobra su derecho.

 

De este ambivalente carácter de la música, exaltar los sentidos hasta el éxtasis para desarrollar las facultades eróticas, y ensalzar y adorar a las divinidades, el mejor ejemplo es, justamente, el canto I de la Iliada anteriormente comentado. Por un lado, los dioses en un festín mientras Aquiles se encuentra encolerizado en su tienda, y por otro, un rito de adoración a Apolo para aplacar su ira.

Características de la música griega antigua

El sistema griego tenía dos sistemas de notación, uno instrumental y otro vocal. El primero estaba compuesto por quince signos derivados de un alfabeto arcaico; el segundo basado en veinticuatro letras del alfabeto jónico. Ambos sistemas se usaban indistintamente.

Como ya se ha mencionado, es difusa la diferencia entre música y poesía para los antiguos griegos, por lo tanto la melodía y el ritmo estaban profundamente unidos a los de la poesía que se recitaba. Otro detalle importante es que solía ser improvisada.

La música griega se caracteriza por ser monofónica, esto es, compuesta por una sola melodía sin armonía o contrapunto. Diversos instrumentos como la lira, podían ornamentar la melodía, generando heterofonía. Sin embargo, nunca se alcanzó una complejidad como la que adquiriría la polifonía de la Edad Media.

En el siguiente ejemplo musical, se presenta un fragmento del coro de Orestes (338-344), de Eurípides, fechado entre los siglos III o II a.C. La música es muy plausible que sea del mismo poeta, pues era famoso por sus versiones musicales. De siete versos con notación musical vocal que contiene el papiro, sólo se conserva la parte central de cada uno de ellos. El coro es una súplica de benevolencia a los dioses para con Orestes, al haber asesinado a su madre Clitemnestra, hermana de Helena, por la infidelidad cometida a su padre Agamenón Atrida, rey supremo de los aqueos.

 

El material que se ha grabado de la música griega antigua es escaso. De los más importantes es la grabación dirigida por Gregorio Paniagua con la Atrium Musicae de Madrid, en 1978, y de la cual se han obtenido todos los ejemplos musicales de este artículo.

Bibliografía consultada

  • Grout, D. J., y Palisca, C. V. (2001). Historia de la música occidental. Alianza.
  • Hard, R. (2008). El gran libro de la mitología griega. La esfera de los libros.
  • Homero. Traducción de Crespo Güemes, E. (1991). Ilíada. Gredos.
  • Iovino, R., y Mattion, I. (2009). Sinfonía gastronómica: música, eros y cocina. Siruela.
  • Paniagua, G., y Atrium Musicae de Madrid. (1978). Musique de la Grèce Antique [CD Booklet]. Harmonia Mundi
  • Urtubey, P. S. (2004). Historia de la Música. Claridad.

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