Mendelssohn: conciertos para piano

Publicado: abril 8, 2018 Última Modificación abril 8, 2018 Por: adminmusica

Desde su más temprana juventud, Felix Mendelssohn (1809-1847) escribió conciertos para instrumentos solistas y orquesta (o al menos para orquesta de cuerdas). Después de un concierto para violín y un concierto para piano, así como un doble concierto para violín y piano, presentó dos conciertos muy notables para dos pianos y orquesta completa cuya escucha resulta imprescindible ya que obligan al solista a tener las manos ocupadas todo el tiempo y nos permiten entrever la rivalidad de un adolescente henchido de amor propio con sus dos grandes modelos, Mozart y Beethoven.

Cuando escribe, a la edad de veintidós años, su primer concierto para piano y orquesta – una criatura “concebida a toda prisa”, según sus propias palabras, y en verdad un torbellino de virtuosismo en el que el compositor sigue los pasos del muy admirado Carl Maria von Weber, fallecido cinco años antes -, Mendelssohn ya se ha liberado del todo de esos ideales clásicos. Seis años después surge el no menos entusiasta segundo concierto para piano, de un carácter sumamente humorístico en su movimiento final. El propio compositor escribió lo siguiente sobre este concierto:

“La última pieza produce un efecto de fuegos artificiales al piano, de modo que a menudo tengo que reír[…]”.

A estas obras hay que sumar un capricho y un rondó, a los que Mendelssohn llama, precavidamente, “brillantes”, para indicar a continuación que tanto el público como los intérpretes deben prepararse para escenas verdaderamente turbulentas.

Fuente: Eckhardt van den Hoogen, El ABC de la música clásica, México, Taurus, 2011.

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