Mi nombre es Bach

Mi nombre es Bach compitió por el Óscar a la Mejor Película Extranjera en el 2004, y que su deliciosa banda sonora fue escrita por el recién fallecido compositor belga Frédéric Devresse.

Por Música en México octubre 17, 2020 Última Modificación octubre 17, 2020

En la primavera de 1747, con motivo del bautizo de su primer nieto, Johann Sebastian Bach (1685-1750), acompañado por su hijo mayor, Wilhelm Friedemann (1710-1784), viajó de Leipzig a Postdam para visitar a su segundo hijo, Carl Philipp Emanuel (1714-1788), que en 1738 había sido nombrado clavecinista de la corte de Federico II de Prusia (1712-1786). Cuando el rey —que también era gran melómano, consumado intérprete de flauta traversa y no menos hábil compositor— se enteró de la presencia en Postdam del legendario autor de las Variaciones Goldberg, lo invitó a pasar unos días en su palacio. Ahí, Federico II tocó un complicado tema al pianoforte y retó a su ilustre huésped a improvisar una fuga sobre este. Bach cumplió el deseo del monarca, pero además se llevó en la memoria el tema cuando regresó a su hogar en Leipzig. A mediados de ese mismo año, envió a Federico II una partitura en la que desarrollaba extensamente y con singular maestría ese mismo tema en dos fugas (una a tres voces y otra a seis), diez cánones y una sonata en cuatro movimientos para flauta traversa, violín y bajo continuo. La dedicatoria que acompañaba a la partitura indicaba su nombre: una Ofrenda musical.

Este es, a grandes rasgos, el eje sobre el que se desarrolla la película francoalemana Mi nombre es Bach (2003), dirigida por la cineasta suiza Dominique de Rivaz (1953). Con un ritmo narrativo fresco y ágil en el estilo de Amadeus (Milos Forman, 1984), en Mi nombre es Bach somos testigos de la peculiar relación (¿confrontación?) entre un Johann Sebastian Bach cansado y achacoso que —aunque se las arregla de las maneras más ingeniosas para no dejarse someter por Federico— no puede evitar ver en el joven monarca al hijo osado y decidido que le hubiera gustado tener, y un Federico de Prusia ambicioso y presuntuoso que —aunque trata de usar su poder para doblegar a Bach— no puede evitar ver en el viejo y sereno músico al padre que le hubiera gustado tener. El encuentro entre el rey y el compositor (que es también un diálogo entre la juventud y la vejez, entre el poder y el arte, entre la fuerza y la fragilidad), cuyas respectivas maneras de entender el mundo son prácticamente opuestas (aunque terminarán por revelar más de una coincidencia) provocará profundos cambios no solo en ambos personajes, sino también en quienes los rodean. 

En los papeles principales de esta película se encuentran los actores alemanes Vadim Glowna (Días tranquilos en Clichy) y Jürgen Vogel (La ola) como —respectivamente— un espléndido Johann Sebastian Bach y un enjundioso Federico II de Prusia. Completan el reparto Karoline Herfurth (El perfume: Historia de un asesino) como la princesa Ana Amalia de Prusia, Anatole Taubman (007: Quantum of Solace) como Wilhelm Friedemann Bach, Paul Herwig (Sophie Scholl: Los últimos días) como Carl Philipp Emanuel Bach, Antje Westermann (Angst) como Johanna Carolina Bach y Michel Cassagne (La vida y nada más) en una breve aparición como el escritor francés Voltaire.

Cabe mencionar que Mi nombre es Bach compitió por el Óscar a la Mejor Película Extranjera en el 2004, y que su deliciosa banda sonora fue escrita por el recién fallecido compositor belga Frédéric Devresse (1929-2020), quien hace un inteligente uso de temas de Johann Sebastian Bach, Carl Philipp Emanuel Bach, Wilhelm Friedemann Bach y Johann Joachim Quantz (1697-1773). Disfrute el amable lector de esta película.

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