Minería: Obras de R. Strauss, Chávez y Beethoven

Publicado: agosto 7, 2014 Última Modificación agosto 7, 2014 Por: adminmusica

Por Ricardo Rondón

Carlos Miguel Prieto, director titular de la Orquesta Sinfónica de Minería subió al podio para enfrentar un programa novedoso y estimulante. Lo primero que notamos es que la Orquesta suena mucho mejor cuando Prieto está en el podio. La sonoridad, balance y entradas fueron notorios. Abrió con el primer poema sinfónico de Richard Strauss, Macbeth, finalizado en 1891; para entonces ya había escrito Don Juan y Muerte y transfiguración. Strauss se inspiró después de asistir a una representación de la obra de William Shakespeare. No es una pieza programática sino una concentración en el enigmático Macbeth y su nefasta Lady, instigadora de sus crímenes. Los temas que vienen a la mente son el amor marital, horror, duda, y destrucción por la guerra. A pesar de todos estos sabrosos ingredientes el producto final es bombástico y ruidoso. Prieto logró la unidad que se requiere y de inmediato captó a sus músicos y al público aunque no creemos que este Macbeth sea de las obras preferidas por los aficionados a Strauss. Por algo nunca se programa.

La oportunidad de escuchar en vivo el Concierto para violín de Carlos Chávez atrajo mucha atención y la mayor asistencia en lo que va de la temporada. Chávez estaba trabajando un Concierto para violín cuando recibió una comisión para justamente este tipo de obra. Esto fue en 1950 y Vivian Bertolami, que encargó la obra, la estrenó en la Ciudad de México con Chávez dirigiendo. Años después Chávez revisó la composición y cambió la orquestación que tocó Henryk Szeryng con la Filarmónica de Nueva York bajo Leonard Bernstein en el otoño de 1965. El idioma musical es original y fascinante y solo podía haberse producido en el genio del maestro Chávez. Su estructura es diferente al concepto clásico de un concierto,. Tiene ocho secciones que se tocan sin interrupción. Cuatro secciones integran la exposición (largo, allegro; adagio, scherzo) . otros cuatro forman la recapitulación (scherzo, adagio, allegro, largo). Una difícil cadenza separa los dos scherzos. Dice Chávez que “cada movimiento encierra su propio desarrollo tanto en la exposición como en la recapitulación. El violín se observa en la luz de sus posibilidades, como un instrumento de expresión lírica y flexibilidad rítmica”. El material melódico está en manos del solista antes de entrar al largo del final. El primer scherzo lleva tema y tres variaciones. El solista estupendo fue Cuauhtémoc Rivera, cuyo dominio de los retos, hermoso sonido y franca entrega al idioma de Chávez hechizaron al público que lo ovacionó justamente. Su técnica es fabulosa y el colorido que proyecta subraya todas las ideas del compositor. Prieto y la OSM estuvieron no solo a la altura sino brillantes y fieles al compromiso de transmitir una pieza tan complicada de Chávez y con tantas felicidades instrumentales. Debemos destacar el solo de corno de Jon Gustely, indiscutiblemente el mejor cornista que existe en México y el único que sabemos podría tocar este solo. Seguramente seguirá una grabación, que buena falta hace en el catálogo. La versión de Szeryng es de coleccionistas e imposible de adquirir. No creo que lo haya tocado mejor que Rivera, que además maneja un comportamiento escénico serio y libre de poses. ¡Bravo!


Si vamos a volver a oir la Quinta sinfonía en do menor Op. 67 de Beethoven tiene que ser por razones especiales de apoyo. Estas se dieron de inmediato y apreciamos el acomodo que hizo Prieto de sus músicos para garantizar balance y trasparencia. Los tiempos de Prieto nos encantaron: llevaban vida, vitalidad fuerza, brío y en el gran final una triunfal majestuosidad. Es un placer observar a un director que toma su papel tan en serio y además, con tanta alegría. Esto se transmite y el Beethoven a pesar de sus elementos juveniles fue una experiencia de madurez y talento. Prieto se une a los artistas y es uno de los más culpables de insistir en hablar en sus conciertos. La gente va a escuchar música, sabe leer y allí están los programas con excelentes notas de Juan Arturo Brennan. Ojalá y aprenda que “el silencio es oro” y deje al público descubrir sin muletas.



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