El murciélago en Bellas Artes

Por José Antonio Palafox Nos encontramos en la Viena de finales del siglo XIX. Hace tres años, el doctor Falke y su amigo Gabriel von […]

Por Jose Antonio Palafox Última Modificación diciembre 8, 2018

Por José Antonio Palafox

Nos encontramos en la Viena de finales del siglo XIX. Hace tres años, el doctor Falke y su amigo Gabriel von Eisenstein asistieron a un baile de máscaras, el primero disfrazado de murciélago y el segundo de mariposa. Al terminar la fiesta, von Eisenstein dejó a un Falke totalmente ebrio abandonado debajo de un pórtico, durmiendo la mona. Falke despertó a plena luz del día y tuvo que regresar a su casa, avergonzado, enfundado en su ridículo traje de murciélago y bajo una lluvia de burlas por parte de los transeúntes. Desde entonces, el rencoroso doctor ha estado planeando su venganza contra von Eisenstein, y la ocasión perfecta se le presenta en vísperas de Navidad, cuando von Eisenstein tiene que ausentarse de su casa para cumplir una breve condena por desacato en la cárcel mientras su esposa Rosalinda queda a merced de Alfredo, un antiguo pretendiente. El escenario elegido por el murciélago para consumar su venganza es la villa del príncipe Orlofsky, donde está a punto de celebrarse una fiesta. Falke convence a von Eisenstein de que aplace un día más el cumplimiento de su condena y asista esa noche a la fiesta… con lo que da inicio a una intrincada comedia de enredos amorosos y cambio de identidades donde la fidelidad, la honestidad y la integridad serán puestas a prueba.

Con un libreto de Karl Haffner y Richard Genée (basado en una obra de vodevil francesa llamada Le révillon, escrita en 1872 por Henri Meilhac y Ludovic Halévy, a su vez basada en una comedia alemana llamada La prisión, escrita en 1851 por Julius Roderich Benedix), El murciélago es una opereta cómica en tres actos compuesta en 1874 por Johann Strauss hijo (1825-1899), quien a esas alturas ya era conocido como “El rey del vals”. El murciélago es la tercera de sus 16 operetas, y con ella consiguió lo que muchos estudiosos no dudan en llamar su obra maestra. Y es que, en esta obra, Strauss hace un asombroso despliegue de prácticamente todos los estilos bailables que lo hicieron famoso: la polca, el vals, la marcha y la mazurca, aderezados con una inteligente orquestación de corte sinfónico y el toque de sentimentalismo particular que le había granjeado tantos admiradores, exuberante marco por el que deambulan personajes inolvidables que, si por algo se caracterizan, es por su malicia y su schadenfreude (regocijo ante la desgracia ajena).

Prácticamente en su totalidad, El murciélago es un encadenamiento de temas musicales que, por separado, se convirtieron en éxitos entre el público de la época, por ejemplo el aria So muß allein ich bleiben acht Tage ohne dich!, que canta Rosalinda en el primer acto o, en el segundo acto, Mein Herr Marquis, aria que canta Adele —sirvienta de Rosalinda—y que es mejor conocida como “el aria de la risa”, la alegre Ich lade gern que canta el príncipe Orlofsky (por lo general una mezzosoprano travestida, aunque este papel también lo puede cantar un contratenor), el llamado “dúo del reloj” que cantan Rosalinda y von Eisenstein, o el sensiblero Brüderlein und Schwesterlein, que sirve como introducción a un desenfrenado desfile de bailes españoles, rusos, bohemios y húngaros que culminan con un espectacular vals que todo melómano que se respete ha escuchado en al menos una ocasión.

El murciélago se estrenó en el Theater an der Wien el 5 de abril de 1874, en un momento bastante difícil debido a la fuerte crisis económica que afectaba a Austria. Sin embargo, su temática alegre y festiva —en la que abundan el ingenio, las situaciones cómicas y el optimismo— la convirtió en un rotundo éxito entre el público. Con el tiempo, fue convirtiéndose en una de las operetas más representadas en Austria y, después de que en 1894 Gustav Mahler la incluyera en el programa de la Ópera de Hamburgo, pasó a formar parte del repertorio de las casas de ópera más prestigiosas a nivel mundial, muchas de las cuales la han catalogado como “ópera cómica ligera” para evitar utilizar el término “opereta”. Sin embargo, aunque se tiende a considerar a la opereta como un subgénero “menor” derivado de la ópera, lo cierto es que El murciélago es una obra de increíble complejidad musical, además de vocalmente demandante, que no le pide nada a óperas cómicas hechas y derechas como El barbero de Sevilla de Rossini, La belle Hélène de Offenbach o Falstaff de Verdi, y que merece ser valorada en su justa dimensión por el público conocedor.

Johann Strauss hijo: Mein Herr Marquis (El murciélago) / Patricia Janečková (Adele) y la Janáček Philharmonic Ostrava, dirige Heiko Mathias Förster

Los próximos 9 (17:00 p.m.), 11 (20:00 p.m.), 13 (20:00 p.m.) y 16 (17:00 p.m.) de diciembre se presentará, en el Palacio de Bellas Artes, El murciélago de Johann Strauss hijo. En los papeles principales estarán el barítono José Adán Péres (Gabriel von Eisenstein), la soprano Marcela Chacón (Rosalinda), el barítono Armando Gama (Doctor Falke), la mezzosoprano Guadalupe Paz (Príncipe Orlofsky), la soprano lírica Claudia Cota (Adele) y el bajo Charles Oppenheim (Alcalde Frank). La dirección escénica correrá a cargo de Luis Miguel Lombana, y al frente de la orquesta y el coro del Teatro de Bellas Artes estará el maestro Srba Dinić.

Jose Antonio Palafox
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