Chacona en mi menor – Buxtehude/Chávez

Mayo 17, 2017

El órgano como orquesta y la orquesta como órgano

 

Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, dirige Dietrich Paredes

 

De origen danés, Dietrich Buxtehude (1637-1707) es recordado hoy fundamentalmente como un gran organista. Hacia 1657-1658 se le encuentra en la Iglesia Mariana de Helsingborg, Suecia, como organista titular, posición que antes había ejercido su padre. Sin embargo, no fue sino hasta diez años más tarde que Buxtehude accedió a la posición que le dio fama en su tiempo. En 1668 se convirtió en organista principal de la Iglesia Mariana en Lübeck, como sucesor de Franz Tunder. Uno de los detalles más curiosos de la historia de la música en aquel tiempo tiene que ver precisamente con el ascenso de Buxtehude a esta posición. El organista y compositor asumió el cargo en Lübeck en abril de 1668 y en agosto de ese mismo año se casó con la hija de Tunder (quien había muerto en 1667), no tanto por gusto o por amor, sino porque una de las cláusulas de su contrato así lo exigía. Años más tarde, cuando Buxtehude pensó en retirarse, dos ilustres músicos alemanes visitaron Lübeck con la intención de sucederlo en el puesto: Georg Friedrich Händel (1685-1759) y Johann Mattheson (1681-1764). Sin embargo, ninguno de los dos se decidió a solicitar oficialmente el puesto de Buxtehude ya que, siguiendo con la tradición, el contrato exigía que el elegido se casara con una hija de Buxtehude. Al parecer, las damiselas no eran particularmente atractivas, ya que tanto Händel como Mattheson regresaron prontamente a sus lugares de origen.

 

La fama de Buxtehude como organista era tal que en una ocasión Juan Sebastián Bach (1685-1750) pidió a uno de sus patrones una licencia de cuatro semanas para ir a Lübeck a escucharlo. Después de caminar los 350 kilómetros que lo separaban de Lübeck, Bach quedó tan impresionado con la capacidad artística de Buxtehude en el órgano que prolongó su estancia por cuatro meses. Por cierto, Bach también rechazó la cláusula matrimonial cuando tuvo la idea de convertirse en sucesor de Buxtehude. El caso es que la técnica organística de Buxtehude y sus composiciones para el órgano tuvieron una profunda influencia en la música de Bach.

 

En el año de 1937, fascinado por la maestría contrapuntística de la Chacona en mi menor de Buxtehude, compuesta originalmente para órgano, Carlos Chávez se dio a la tarea de transcribirla para orquesta, y de hecho realizó dos versiones de su transcripción, una para pequeña orquesta y la otra para orquesta sinfónica, que es la que suele interpretarse en las salas de conciertos. La versión pequeña de la Chacona pide dos flautas, un oboe, un clarinete, dos fagotes, dos cornos, dos trompetas, dos trombones y cuerdas, mientras que la versión grande exige cuatro flautas, tres oboes, cuatro clarinetes, tres fagotes, cuatro cornos, cuatro trompetas, tres trombones, una tuba, timbales y cuerdas. En el programa de mano del concierto en el que se estrenó la versión orquestal de Chávez a la Chacona de Buxtehude, el compositor mexicano escribió un pequeño ensayo titulado Dos maestros abuelos, en el que se refiere a Bach y a Buxtehude. De ese texto son las líneas siguientes, que explican claramente el atractivo que la música barroca tenía para Chávez:

 

“En Dietrich Buxtehude culminaban gloriosamente el arte y el saber desarrollados y acumulados durante los siglos por la iglesia. En las composiciones del gran maestro de Lübeck encontramos, casi pudiéramos decir exactamente, el mismo sentido instrumental y el mismo concepto de equilibrio de sonoridades que pueda tener un gran sinfonista de hoy día. La orquesta moderna y el órgano no son siempre necesariamente equivalentes; la verdad es que, en caso dado, la orquesta puede hacer lo que el órgano y el órgano, a su vez, puede hacer lo que la orquesta. Está aquí también presente nuestra admiración al hombre, a su severidad, a su actitud reservada y tranquila ante la vida, a su impulso elevado y constructivo.”

 

Respecto a la forma musical abordada en esta obra por Buxtehude y transcrita por Chávez, se puede decir que la chacona nació originalmente como una forma de danza lenta en compás ternario, cuya característica principal radica en que una melodía o un patrón armónico son repetidos constantemente en la parte del bajo, de manera cíclica, y sobre esta parte se construye una serie de variaciones. En este sentido, la chacona es una forma musical muy cercana a la passacaglia. En cuanto a la Chacona en mi menor de Buxtehude, una antigua nota discográfica contiene esta descripción:

 

La Chacona en mi menor es una serie de 31 variaciones derivadas del mismo patrón armónico. La mayoría están organizadas en pares, la segunda siendo una repetición exacta de la primera. La misma melodía en el bajo se presenta en las primeras diez variaciones y, a partir de la undécima, el patrón armónico es dividido en configuraciones que ya no incluyen la parte del bajo en su forma original.

 

La versión orquestal de Chávez a la Chacona de Buxtehude fue estrenada el 14 de septiembre de 1937 en el Teatro de Bellas Artes por la Orquesta Sinfónica de México dirigida por el propio Chávez, en un programa que incluía el Primer concierto de Brandenburgo de Bach, un Concerto grossode Vivaldi, la suite Caballos de vaporde Chávez y Los pinos de Roma de Respighi. Indudablemente, Chávez logró en esta transcripción una de sus partituras más nobles y emotivas, y dejó en evidencia la lucidez de su pensamiento musical y la eficiencia de su escritura orquestal.

 

Fuente: Juan Arturo Brennan para la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México

 

No se pierda este 20 y 21 de mayo la ejecución de la Chacona de Buxtehude-Chávez por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la dirección de Scott Yoo. Para mayor información, consulte cartelera.

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