Totus Tuus de Henryk Górecki (1933-2010)

diciembre 12, 2015



Coro Filarmónico de Cracovia y Coro de la Sociedad de Arte Coral de Washington Sir Gilbert Levine, director

Si tan sólo conoce de Henryk Górecki su inmensamente popular Tercera Sinfonía, es posible que se sorprenda al saber que era algo así como un enfant terrible y el más aclamado compositor polaco de vanguardia de la década de 1960. Górecki comenzó un poco tarde su formación musical, entrando en la Academia de Música de Katowice en 1955, pero logró un éxito notable como compositor cuando todavía era estudiante. Su obra orquestal Scontri (Colisiones) estableció su reputación como compositor cuando se estrenó en el Festival de Otoño de Varsovia en 1960, un evento de suma importancia para la música contemporánea. Su Sinfonía No. 1 de 1959, otro trabajo de estudiante, ganó el Primer Premio en la Bienal de la Juventud de la UNESCO y le permitió estudiar en París, donde entró en contacto con compositores como Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen, quien influyó mucho en su música. Su estilo inicial fue agresivamente atonal y serial y contaba con abruptos, casi discordantes contrastes entre sonido y textura. También experimentó con el llamado “sonorismo,” una técnica en la que se contrastan sonoridades musicales, texturas y ritmos suplantando melodías y armonías tradicionales. Pero en la década de 1970, el estilo musical de Górecki sufrió un cambio significativo. Él comenzó a concentrarse en la música vocal, a menudo de carácter religioso, y su música se era mucho más tonal, armónicamente sencilla, de expresivas e intensas melodías, un estilo que es comunmente conocido como minimalismo sagrado o místico.

Totus Tuus fue compuesta en 1987 para la tercera visita del Papa Juan Pablo II a su Polonia natal. El frase totus tuus (todo tuyo) era el lema apostólico de Juan Pablo II, lo que refleja su profunda devoción por la Virgen María. Górecki usó una breve oración de la poeta norteamericana María Boguslawa. La estructura armónica es homofónica y engañosamente simple, con modulaciones sutiles construidas en terrenos enarmónicos. Hay una constante repetición de frases musicales cortas, cada una sucediéndose más suave lentamente, una afirmación de meditación hipnótica de la fe y la devoción.

Fuente: Michael Moore para el Club Mendelssohn de Filadelfia

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