Trío op. 8 en sol menor de Frédéric Chopin

Publicado: julio 4, 2016 Última Modificación julio 4, 2016 Por: adminmusica

Ivan Penchev – violin

Lora Tchekoratova – piano

Christo Tanev – cello

 

A los 16 años, Frédéric Chopin terminó su tiempo en el Liceo e inició sus estudios de composición con Józef Elsner en el Conservatorio de Varsovia (1826-29). Sus profesores le orientaron hacia una carrera de pianista virtuoso que se vio rápidamente frustrada por los fracasos de sus presentaciones como concertista en Viena, Munich y París. En cambio, Chopin se convirtió, a partir de 1833, en el príncipe de los salones aristocráticos, un muy cotizado profesor y, a partir de 1837, en un prestigioso compositor de exquisitas piezas para piano clasificadas convencionalmente en doce apartados: Baladas, Impromptus, Mazurcas, Nocturnos, Polonesas, Preludios, Rondós, Scherzos, Sonatas, Estudios, Valses y Varios.

 

En Varsovia, sus aspiraciones profesionales requerían un repertorio propio de pianista-compositor, motivo por el cual escribió sus obras para piano y orquesta y cuatro composiciones de cámara destinadas a salas pequeñas: el Trío en sol menor, las Variaciones en mi mayor sobre un tema de La Cenerentola de Rossini para flauta y piano (1829), de atribución dudosa pues la parte de piano que conocemos no es de Chopin, la Introducción y polonesa brillante en do mayor para violoncelo y piano op. 3 (1831) y las perdidas Variaciones sobre un tema de Beethoven para violín y piano (1830) escritas en colaboración con Josef Slavík. Todas estas composiciones han permanecido fuera del repertorio salvo los muy frecuentados conciertos para piano, la pocas veces interpretada Grande Polonaise brillante précédée d’un Andante spianato op. 22 y la Sonata para cello op. 65, una obra cuya presencia en recitales es cada vez más frecuente.

 

El Trío en sol menor op. 8 es contemporáneo de los dos últimos tríos D. 898 y D 929 de Schubert. Se trata  de una deliciosa típica obra de proporciones clásicas escrita en el estilo internacional del momento, con sus focos en Londres y París y que en Viena tenía en Hummel su figura principal. De hecho, la escritura pianística de Chopin (y en esto coincide con Schubert) es manifiestamente hummeliana. La obra fue uno de los primeros éxitos editoriales de Chopin, como lo demuestra su incorporación a los programas de los grandes pianistas de la época; Clara Wieck-Schumann, fue una de las grandes intérpretes de la música varsoviana de Chopin en la década de los treinta, pues tocó en toda Europa el Trío, el 1º Concierto y otras dos obras para piano y orquesta: las Variaciones op. 2 y la Fantasía op. 13.

 

El Trío en sol menor fue escrito originalmente para la inusual agrupación de viola, violoncelo y piano y luego reescrito para la plantilla habitual del trío de piano. De la versión original procede el registro medio-grave frecuentado por el violín, lo que dota a la obra de una singular sonoridad que Chopin volverá a utilizar dieciocho años después en su Sonata para cello. Igualmente es peculiar el orden de los tiempos, con el Scherzo en segunda posición y el Adagio en la tercera, que será utilizado por Chopin en sus futuras incursiones en la Sonata: op. 35 (1837-39), op. 58 (1844) y op. 67 (1845-46), en las cuales el Scherzo es una extensión natural de la última sección del primer movimiento.

 

Fuente: mundoclasico.com

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