Mozart, ¿leyenda, mito o historia?

La vida de Wolfgang Amadeus Mozart cubre casi toda la segunda mitad del siglo XVIII, del 1756 hasta el 1791.

Por Música en México diciembre 1, 2019 Última Modificación diciembre 1, 2019

Por fin, Mozart. Después de haber recorrido, cruzado y comparado los más importantes caminos que desde el barroco nos trajeron al clasicismo, desde Jommelli hasta los hijos de Bach, nuestro viaje por la historia de la música llega, hoy, a uno de sus capítulos más gloriosos: el de Wolfgang Amadeus Mozart. Frente a su nombre los mitos abundan y las leyendas pululan, historias y chismes se mezclan y confunden un mundo de ficción que parece crecer año tras año con nuevas películas, libros e, incluso, series de televisión. Su música parece desaparecer frente a la popularidad de su cuerpo y su rostro, desconocidos para todos los historiadores, pero tan familiares para el gran público: su peluca blanca, sus zapatos negros con broches de oro y su vestido al estilo vienés se han vuelto un símbolo de nuestra sociedad, tan populares como los lentes de John Lennon, el “skull ring” de Keith Richards o la “red bandana” que Bruce Springsteen se ponía en su cabeza para sus conciertos. Por estas razones, hablar de Mozart como figura histórica contextualizada en su época resulta ser, hoy en día, una labor tan difícil como necesaria: difícil porque requiere un proceso de eliminación de mitos que el público vive a veces con cierto temor y desilusión, y necesaria porque muchos, fuera del mundo académico y melómano, conocen a Mozart sin conocerlo de verdad, dando por hecho demasiados elementos. Con este breve texto no pretendemos, obviamente, realizar un perfil histórico de Mozart (las bibliografías más reconocidas no lo han logrado hacer en miles y miles de páginas), sino ofrecer nuevos estímulos para que nuestros lectores puedan acercarse a él y a su música de manera más estimulante. 

Cassazione K 63 (1769)

La vida de Wolfgang Amadeus Mozart cubre casi toda la segunda mitad del siglo XVIII, del 1756 hasta el 1791, es decir desde el triunfo de la Ilustración y del despotismo ilustrado hasta el fracaso del antiguo régimen y el nacimiento de la Europa moderna y romántica con la Revolución Francesa del 1789. Gracias a su modesta cultura y los frecuentes viajes (Inglaterra, Italia, Francia), Mozart pudo tocar con mano todos los cambios de su época comentándolos con cierta superficialidad en sus cartas, pero interpretándolos con extraordinaria y, probablemente, inconsciente lucidez a través de su música. Las primeras obras (1760-1780), que corresponden a sus viajes a Italia, reflejan perfectamente el gusto y las costumbres sociales de la Europa tardo barroca y absorben con ductilidad todas las innovaciones que ese mundo podía ofrecer, desde la sinfonía de Sammartini en Milán y de Stamitz en Mannheim, hasta el gusto galante de Johann Christian Bach, Niccoló Jommelli y la escuela bohema. A partir de los años 70’ Mozart, junto a muchos de los compositores de su época, sigue el modelo de Haydn y Gluck abriéndose a los nuevos códigos estéticos del clasicismo. La década siguiente refuerza su nueva identidad musical: Mozart abandona la pequeña y limitante Salzburgo para trasladarse a Viena y emprender una nueva carrera: sin jefes o padres a los que responder, Mozart toma su propio camino para definir aún más claramente su lenguaje musical, el que hoy todos conocemos y celebramos. Son los años de los grandes conciertos para piano y de la trilogía “dapontiana” (Nozze di Figaro, Don Giovanni, Cosí Fan Tutte); son los años de su emancipación social y musical como compositor independiente, pero son también los años de mayor estudio de nuevos modelos musicales, del pasado (Handel y Bach), y del presente (Haydn y Paisiello, entre otros). Durante sus últimos años de vida (1787-1791), Mozart busca una mayor autonomía del lenguaje y un acercamiento a tonos prerrománticos: su personalidad, cada vez más atormentada, busca una nueva expresividad y mayor libertad fuera de esquemas sociales y culturales demasiado apretados para su inagotable creatividad. A sus treinta y cinco años, Mozart sigue siendo hijo de su tiempo: el compositor que antes buscaba el amparo de la aristocracia, ahora, tras haber conocido y observado los triunfos y la violencia de la Revolución Francesa, busca su propia emancipación. 

Sinfonía en sol menor K 183 (1773)

El siglo XIX leyó la vida y la música de Mozart como el proceso de liberación prometeica de un genio nacido en una época equivocada, en lucha contra sus leyes y los esquemas de su época, en una transformación espiritual trazada desde la superficialidad de sus primeras obras hasta el misticismo universal de su Requiem, su última composición. Hoy, tras estudios musicológicos más atentos a su época y sus múltiples contextos, Mozart nos parece más humano, más frágil, pero más cercano: es un Mozart que vive su época con dificultades, que observa la realidad con mediocridad e impulsividad, enfrenta sus problemas económicos y busca trabajos por todos lados, se pelea con su padre, llora por la muerte de sus hijos, celebra con ingenuo narcisismo sus triunfos e imagina complots cada vez que sus obras no son recibidas con el entusiasmo esperado. Pero es también el Mozart que compone sus óperas junto a los cantantes para responder mejor a sus características vocales; que se desespera en Salzburgo porque la orquesta local no le permite realizar sus ideas musicales al no conocer todavía el clarinete; que se pelea con la censura de la corte de Viena para poder presentar sus Bodas de Fígaro y se dobla a la voluntad del emperador de Bohemia para componer su ópera La Clemenza di Tito en 1791. 

Idomeneo, re di Creta L 366 (1782)

Alejar el mito y la leyenda de Mozart para contextualizarlo y colocarlo en su época no significa disminuir la fuerza ni el encanto de su música. Leer una de las tantas biografías sobre Mozart (las de Bernhard Paumgartner, Maynard Solomon y Wolfgang Hildesheimer son las más reconocidas, pero no las únicas) nos ayuda a conocer mejor su vida y su carácter, pero, sobre todo, a comprender, analizar y contextualizar más a fondo su trayectoria musical. Solamente la belleza más profunda de su música sigue y seguirá sin encontrar una respuesta satisfactoria. Quizás esto sea lo mejor, quizás, a pesar de tantos estudios, Mozart necesitará siempre de mitos y de preguntas abiertas: lo que no tiene respuesta libera nuestra imaginación y se vuelve universal. 

Sinfonia “Linz” K 425 (1783)

Così fan tutte K 588 (1789)

Requiem K 626 (1791)

Música en México
Escrito por:

Música en México

Redacción. Música en México tiene la misión de promover la música clásica – y la música nueva – en México, y de dar a conocer una selección de las actividades musicales en el resto del mundo.

Comentarios

Escucha música clásica en línea aquí