La bella durmiente de P. I. Tchaikovsky

Publicado: agosto 25, 2019 Última Modificación agosto 25, 2019 Por: Música en México

Ballet del Teatro Mariinsky
Orquesta del Teatro Mariinsky, dirige Valery Gergiev
Princesa Aurora Alina Somova
Príncipe Vladimir Shklyarov 

El ballet en el imperio ruso había alcanzado su máximo esplendor a fines del siglo diecinueve. El arte de la danza estaba directa y afectivamente vinculado con la dinastía gobernante (desde hacía siglos: la familia Románov), la que no sólo patrocinaba las actividades artísticas, sino que las mantenía con su patrimonio.

Desde el comienzo de la segunda mitad del siglo, el bailarín, maestro y coreógrafo francés Marius Petipa se había radicado en la capital imperial San Petersburgo y colaborado estrechamente con los maestros como Jules Perrot y Arthur de Saint-Léon. Cuando ambos se retiraron definitivamente, Petipa fue ascendido al máximo cargo e iniciaría una era gloriosa no sólo para el ballet ruso, sino para el arte del ballet universal.

El período, gestado y pulido por Petipa, ha recibido el nombre de “académico”. Es también la etapa de la creación de una “escuela rusa del ballet”, surgida de la enseñanza y asimilación de un setenta por ciento de la elegancia, la nobleza y la delicadeza de la escuela francesa, más un treinta por ciento de fortaleza y virtuosismo de la “pirotécnica” escuela italiana.

Cabal ejemplo de ballet académico resulta “La Bella Durmiente del Bosque”, magistralmente coreografiado por Marius Petipa sobre la bellísima partitura homónima de Piotr Ilich Tchaikovsky, que confiere matices de dramatismo y fluidez melódica a la fulgurante orquestación. El argumento fue extraído y adaptado del cuento de Charles Perrault, el cual fue funcionario y cortesano en la época de Luis XIV. Justamente, Petipa deseaba junto con el director de los Teatros Imperiales, Iván Vsevolojski, recrear el real ambiente del palacio de Versailles y de paso homenajear a la dinastía Románov, de allí el ambiente noble que se vive en la obra. Posteriormente se decidió que La belle au bois dormant de Charles Perrault sería la historia para la cual compondría la música del ballet. 

El escenario de ballet en el que trabajó Tchaikovsky se basó en la versión de los Hermanos Grimm de la obra de Perrault titulada Dornröschen. En dicha versión los padres de la princesa, el rey y la reina, sobreviven al sueño de cien años para celebrar la boda de la princesa con el príncipe. No obstante, Vsevolozhsky incluyó en el ballet otros personajes de los cuentos de Perrault. Asimismo, se tomaron otros personajes de cuentos de hadas franceses. Por su parte, Tchaikovsky estaba feliz de informar al director de los teatros imperiales que había tenido el gran placer de estudiar la obra y que había logrado la inspiración adecuada para hacerle justicia.

El estreno -en enero de 1890- en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, demostró que Petipa también buscaba una original poesía, basada en la perfección del movimiento. Ballet de tres actos, donde las hadas forman parte de la irrealidad romántica, cuenta con un divertissement desarrollado en el último y donde funciona un verdadero mecanismo de relojería en los pasos. 

Fuente: Enrique Honorio Destaville para el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Publicado en ciudaddeladanza.com

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