MINERIA – Weber, Sibelius y Beethoven

Publicado: agosto 17, 2015 Última Modificación agosto 17, 2015 Por: adminmusica

El Séptimo Programa de la temporada de Minería en la sala Neza marcó el retorno del extraordinario violinista Augustin Hadelich, cuyo Bartók la temporada pasado dejó al público con la boca abierta.

por Ricardo Rondón

El Séptimo Programa de la temporada de Minería en la sala Neza marcó el retorno del extraordinario violinista Augustin Hadelich, cuyo Bartók la temporada pasado dejó al público con la boca abierta.

En este Año Sibelius ha elegido el Concierto para violín Op. 47 de 1903. Es el único Concierto para violín de Sibelius, lo revisó en 1905 y fue escuchado en Berlín con Richard Strauss dirigiendo. Esta es una obra llena de ardiente romanticismo con muchos pasajes rapsódicos para el violín. Abre con un solo de violín cuya melodía es acompañada por los violines divididos.

Con esta idea se pensó que sería una creación en un solo movimiento aunque hay pasajes de lucimiento para el solista. La entrada de la orquesta marca la transición al segundo tema, lírico y pensativo, que desarrolla el solista. El segundo movimiento es de vena poética. Los alientos anuncian un tema hermoso en donde el violín trabaja al lado de los cornos y fagotes. La orquesta aparece con un tema contrastante aunque pronto el solista regresa a la temática original. El compositor describió el Final como una “danza macabra”, con un exabrupto de vitalidad y un patrón rítmico que comentan los timbales y contrabajos. El violín surge en una melodía de danza siniestra en forma de Rondó y lleva dos temas. Después de hacerse escuchar, el solista cede las candilejas a violines y chelos. El tema es desarrollado por el solista que lo enriquece y devuelve a la orquesta.

Hadelich mostró sobradamente por qué es considerado de los mejores violinistas de su generación. Si podemos aplicar la palabra perfección, se lo merece. Su Sibelius fue de una emotividad y pasión irresistibles. Podemos calificar de “grandeza” lo que escuchamos el 15 de agosto. Excelente acompañamiento de Prieto y la OSM. Es de lo mejor que hemos oído en lo que va de 2015. Tocó un Capricho de Paganini para redondear su actuación; la entrega del público fue delirante.

La Obertura Jubileo que abrió esta velada dirigida por Carlos Miguel Prieto es el Op. 59 de Carl Maria Von Weber escrito para el XV Aniversario del reinado de Friedrich August de Sajonia; y se estrenó en 1818. Abre con solemnidad pero se torna vigoroso y más ligero. La música llega a su clímax con el himno inglés Dios salve al rey es proclamado por los alientos y las cuerdas, definitivamente una bella composición que casi nunca se escucha en vivo.

La Sinfonía No. 3 Heroica de Ludwig Van Beethoven se estrenó en Viena en 1805. Beethoven apenas rebasaba los 30 años cuando los síntomas de la sordera se manifestaron tan claramente que era imposible ignorarlos u ocultarlos de los demás. En este tiempo el joven Bonaparte iniciaba grandes cambios en Europa, y como Beethoven creía en la democracia no titubeo en dedicarle la Sinfonía. Pero cuando supo que este republicano, enemigo de reyes, se había proclamado Emperador, Beethoven rompió la página con la dedicatoria, furioso por la desilusión. Escribió entonces: “Sinfonía Heroica, compuesta para celebrar la memoria de un gran hombre”. La fuerza de esta música, su poder tempestuoso han llevado a los biógrafos a afirmar que la obra está realmente dedicada a un gigante heroico que Beethoven mismo estaba interpretando…y era ciertamente más el compositor que Bonaparte.” La lectura de Prieto fue apasionada, viril, llena de fuerza y drama, coronada con una actuación notable de la OSM. ¡Otra gran velada!

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