Música polifónica en el Clasicismo

Publicado: octubre 27, 2018 Última Modificación octubre 28, 2018 Por: adminmusica

El Clasicismo es el período asociado con la música galante, basada en un pensamiento transparente, equilibrado y lógico de la forma y las progresiones armónicas. Aunque tales características identifican un estilo que buscó alejarse de las complejidades barrocas, también definen la música polifónica de la época, que se desprende de la sobriedad mantenida por los tradicionales de la música sacra como el canto llano y el contrapunto renacentista.

El Clasicismo es la primera época artística en la cual la música sacra sufre un retroceso en su producción. La Ilustración, corriente apartada de lo religioso, socavó la influencia de las iglesias católica y protestante en la sociedad en general. Otros factores que contribuyeron a esta situación fueron la poderosa atención hacia la ópera y los demás géneros dramático-musicales e instrumentales, así como la simplificación de los ritos litúrgicos.

La forma polifónica mas cultivada en la época fue la Misa, es decir, la musicalización de los textos invariables de la celebración eucarística, el llamado ordinario: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei. El desarrollo de la música orquestal influirá poderosamente en el estilo y la estructura formal de las misas clásicas. Por ejemplo, se mantiene la práctica barroca de tener una orquesta con coro y solistas. En cuanto al estilo, esta forma tendrá semejanza con los ambientes operísticos, porque aparte de incluir partes solistas, también se componen para ciertos números dúos, tercetos y cuartetos vocales. Tales partes se asemejan en cierta medida a las arias operísticas moderadas.

A. Mozart – Misa “Coronación” (Agnus Dei)

 

J. Haydn – Misa “Nelson” (Credo)

Hay que apuntar aquí que fue precisamente a mediados del siglo XVIII que se requieren nutridas masas corales para las obras. Antes de esta época el número de integrantes de los coros oscilaba entre 10 y 24 integrantes. Los cantantes corales no se encontraban organizados y trabajaban meramente por la paga, asociados a alguna corte eclesiástica o noble, igual que los instrumentistas. Dado el creciente papel confiado a la masa coral sobre todo en las óperas hace que surjan las sociedades corales, las cuáles, independientemente de sus trabajos en el teatro organizaban frecuentemente conciertos donde se interpretaba exclusivamente música coral. Asimismo nacen también sociedades corales de niños promovidas por nobles o por la Iglesia y apoyadas por la nueva clase burguesa. Algunas de ellas como la Escolanía de Montserrat o los Niños Cantores de Viena subsisten con prestigio y éxito hasta nuestros días.

Los oratorios fueron otro género cultivado en la época, siendo los más célebres Las estaciones y  La creación de Haydn.

J. Haydn – La creación, dúo de Adán y Eva

Desde el punto de vista técnico, la polifonía clasicista le debe mucho al barroco, ya que a pesar del deseo por clarificar la textura y estructuras formales, al hacer una misa o un oratorio los compositores recurrían con frecuencia a las técnicas imitativas y fugadas que perfeccionaron maestros del barroco como Bach y Handel.

Mozart – Requiem (Kyrie)

Fuente: catholic.net

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