Obras maestras: La música de cámara de W. A. Mozart (III)

Publicado: noviembre 21, 2015 Última Modificación noviembre 21, 2015 Por: adminmusica

Cuarteto Hagen | I. Adagio – Allegro II. Andante cantabile III. Minueto. Allegro. IV. Allegro molto

El ciclo de seis cuartetos de cuerdas dedicados a Franz Joseph Haydn fueron escritos en Viena entre 1782 y 1785 (junto con 12 conciertos para piano, dos sinfonías, la Misa en do mayor, varias colecciones de canciones y la ópera La abducción desde el Seraglio). El Cuarteto en do mayor KV 465 es el último de la serie. Cuando Haydn escuchó el estreno de los seis cuartetos, le dijo al padre de Mozart, Leopold: “Juro ante Dios, como hombre honesto le digo que su hijo es el más grande compositor conocido por mí sea en persona o por nombre. Tiene gusto, y más importante, el más profundo conocimiento de la composición.”

El Cuarteto en do mayor KV 465 ganó su apodo por la introducción del Adagio inicial. El cello repite a un do grave que es la base para la construcción de un acorde ininteligible en la tradición armónica de la época: do-la bemol-mi bemol-la natural. Ninguna de estas notas pertenece a un acorde mayor de do, y mientras las alturas se mueven por semitonos en los compases iniciales de la pieza parecería haber errores por las disonancias decididamente anti-clásicas y los choques armónicos generados. La introducción llega a un final inestable, sin dar pista alguna de que lo que sigue, uno de los movimientos más luminosos y optimistas escritos por Mozart. La porción del Allegro es una forma-sonata perfecta. Ninguna nota está fuera de lugar, y la economía compositiva de Mozart es sublime dado su sentido de naturalidad y elegancia.

El segundo movimiento, Andante, es una sonatina, por su falta de sección de desarrollo que le convertiría en una forma-sonata. Balance perfecto entre las cuatro voces, melodías elegantes y frase balanceadas con precisión se combinan para presentar uno de los más hermosos y felices movimientos lentos de Mozart.

El tercer movimiento muestra claramente la influencia de Haydn, con un estilo rústico y pastoral. También recuerda a su sentido del humor musical con el inicio cromático del inicio.

El final, un ágil Allegro molto, se basa (como es común en los finales de Mozart) en un tema simple que enuncia una danza energética. La energía se acumula hasta que unos de los más brillantes cuartetos de cuerda de Mozart alcanza su jubiloso final.

Fuente: Notas al programa del concierto del Cuarteto Arnica en Astoria 2012


Comentarios

Suscríbete y recibe lo mejor de Música en México

Escucha música clásica en línea aquí