ORQUESTA SINFONICA DE MINERIA – 8 vo programa

Publicado: agosto 26, 2014 Última Modificación agosto 26, 2014 Por: adminmusica

Obras de Berlioz, Grieg y R. Strauss

por Ricardo Rondón

Nuevamente disfrutamos esa afinidad especial que tiene el director Carlos Miguel Prieto por las obras de Héctor Berlioz y Richard Strauss, dos románticos muy diferentes pero igualmente apasionados y magos del manejo de la gran orquestación. La obertura El Rey Lear es el opus 4 de Berlioz y naturalmente obra de juventud en donde se percibe la exploración de las capacidades expresivas de la orquesta y el manejo del Leitmotiv para describir a sus personajes o momentos cruciales, tanto positivos como negativos. Lear es una tragedia en donde todo es drama, injusticia, venganza y una enfermedad muy común en nuestros tiempos, el poder. La Obertura es como un ensayo ya que no se acerca para nada a lo que hemos expuestos pero resulta atractiva. Prieto la dirigió bien aunque la OSM tuvo sus “pifias” que pronto corrigió.

Regresó a México el soberbio pianista, Marc André Hamelin, uno de los exponentes del teclado más distinguidos en todo el mundo y poseedor de un repertorio fascinante. Se eligió el Concierto Op. 16 para piano de Edvard Grieg (1843-1907), que fue de los más populares allá por los años cuarentas pero que hoy no se escucha con tanta frecuencia. Este músico noruego explora el virtuosismo del piano con un acompañamiento apasionado pero siempre bajo control. El “corazón “de la pieza es el famoso adagio que Hamelin tocó con una filigrana y finura asombrosos. Formó buen equipo con Prieto y la OSM y los resultados fueron gratos aunque nos hubiera gustado escucharlo en algo más sustancioso musicalmente. Como “encore” empezó con el Vals Minuto de Chopin que de repente convirtió en algo entre el jazz y música de terror. Resultados: muchos aplaudieron porque no sabían hacer otra cosa, otros se confundieron y a nosotros nos pareció como una mezcla de ostiones con leche malteada. No dudamos de la grandeza de Hamelin pero ojalá y sea más exigente en sus programaciones futuras porque siempre acudiremos a escucharlo, es un genio de su instrumento.

Como es Año Richard Strauss, Prieto continuó con sus intensas exploraciones del mundo sinfónico de este músico alemán que no cabe duda fue genial pero en manos de Prieto hubo momentos que llegaban a lo ruidoso. La obra se presta para ello pero la fatiga auditiva no es recomendable. La música de la Sinfonía Doméstica, op. 53 narra pasajes en la vida de un hombre casado, feliz, amante de su esposa y adorador de su único hijo. Las descripciones se prestan a echar a andar nuestra imaginación y el gran tema con que cierra la pieza que sirve de leitmotiv estuvo deslumbrante. Nos recuerda a un amigo que aunque contaba con varios años de matrimonio presumía que nunca había tenido una discusión con su esposa y no eran mudos. Sin ser una obra favorita tiene momentos tan bellos que casi nos convencen que Strauss siempre fue sincero en sus composiciones. La OSM tocó muy bien y los tiempos de Prieto hicieron lucir la Sinfonía en sus detalles dentro de un todo suntuoso y brillante. Fue otra noche exitosa en esta temporada que termina la semana entrante en un programa retador: Brahms y Beethoven. De Brahms escucharemos la Canción del destino y el Concierto para violín y del genio de Bonn, la Novena Sinfonía. Actuará el magnífico Coro Sinfónico de Houston, el Coro Filarmónico Universitario y en Brahms, el violinista Vadim Gluzman, del cual tenemos las mejores referencias.



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