Claude Debussy IV

Publicado: mayo 2, 2015 Última Modificación mayo 2, 2015 Por: adminmusica


Orquesta Filarmónica de la Radio Holandesa
Mark Elder – director

El impacto de la premiere de Jeux en 1913 fue atenuado por el escándalo que dos semanas más tarde envolvería el estreno de Le sacre du printemps de Stravinsky. Jeux (Juegos) fue tachada, al igual que la mayor parte de la obra tardía de Debussy, como una débil auto-imitación; en realidad su riqueza e innovación musical no fue valorada sino hasta décadas después. A diferencia de Mahler que declaró con cierto descaro, “mi tiempo aún está por venir,” Debussy estaba tan seguro de que su legado sobreviviría la evolución estilística del nuevo siglo. Sin embargo, ambos creadores fueron percibidos como los fundadores de la música del siglo XX.

En 1912, Vaslav Nijinsky comenzó su carrera como coreógrafo con un ballet basado en Prélude à l’après-midi d’un faune del propio Debussy. Poco después el empresario Serge Diaghilev comenzó a planear una nueva producción con esta misma combinación creativa. Jeux es la historia de un joven y dos chicas. El público en el estreno pudo leer esta sinopsis: “La escena presenta un jardín al atardecer; una pelota de tenis se ha perdido; los chicos la están buscando. La luz artificial de las grandes lámparas eléctricas que derraman rayos fantásticos sobre ellos sugiere la idea de juegos infantiles: juegan a las escondidas, tratan de atrapar a los demás, se pelean, se enfadan sin causa. La noche es cálida, el cielo está bañado en luz pálida; se abrazan. Pero el hechizo se rompe por otra pelota de tenis lanzada maliciosamente por una mano desconocida. Sorprendidos y alarmados, los chicos desaparecen en las profundidades nocturnas del jardín “.

Jeux comienza con una breve introducción más inmóvil que lenta, pero sugiere la música rápida que vendrá. La mayoría de la obra se mueve en un metro ternario, aunque la estabilidad del ritmo es trastornada por síncopas, relaciones de ritmos cruzados y un rubato casi constante. Los momentos críticos en la acción interrumpen este cuasi-vals. Hay un baile burlón de la celosa segunda joven y un recitativo apasionado hecho por los dos grupos de violines cuando ella busca disuadir a su amiga para que se vaya. En este punto Eros y la luna se hacen cargo. “Las jóvenes se funden en un abrazo, no obstante, él interviene separando suavemente sus cabezas para que puedan mirar alrededor. La belleza de la noche, la alegría de la luz, todo les invita a abandonarse en sus fantasías… con un gesto apasionado, el muchacho junta sus tres cabezas y se mezclan en el éxtasis de un triple beso.” Entonces la segunda pelota de tenis interviene y la música vuelve al tempo del preludio, pero con un sonido más denso. El escenario inundado de luna está vacío una vez más.

El retorno del preludio como epílogo es prácticamente el único momento de simetría formal en el sentido tradicional. Una de las muchas características extraordinarias de Jeux es su renuncia a la repeticiones. Cuando una idea musical retorna, siempre está transformada en ritmo o textura (incluso en el preludio como epílogo). Es una forma de pensamiento, como dice Pierre Boulez, “fundada en la idea de tiempo irreversible.” La proporción de material y duración es alta, y el resultado es música de sorprendente densidad y abundancia. Parte del poder de crear un sentido de renovación constante es adquirido en el propio sonido. Esta es una pieza tranquila, pero de extraordinaria riqueza. Debussy trató de inventar “una orquesta sin pies”, en donde las texturas parecen ser “iluminadas desde atrás, como en Parsifal.”

Fuente: Michael Steinberg para la Orquesta Sinfónica de San Francisco.


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