De clásicos y clásicos: Beatles Go Baroque, vol. 2

El rock y la música de concierto han llevado a cabo mutuas incursiones territoriales de las que se desprenden interesantes resultados.

Por Jose Antonio Palafox diciembre 3, 2019 Última Modificación diciembre 15, 2019

por José Antonio Palafox

Solo en apariencia disímiles, los mundos del rock y la música de concierto han llevado a cabo mutuas incursiones territoriales de las que se desprenden interesantes (aunque no siempre acertados) resultados. Ahí están, por mencionar unos cuantos —y evitando en lo posible los psicodélicos arreglos de, por ejemplo, Wendy Carlos, Isao Tomita o Waldo de los Ríos, la saña con que algunos grupos de metal destrozan sobre todo a Bach, Mozart y Beethoven, y los tan socorridos “tributos sinfónicos” a (poner aquí el nombre de su grupo de rock favorito)—, la infaltable presencia del final de El pájaro de fuego de Stravinski como inicio de prácticamente todos los conciertos del grupo de rock progresivo Yes desde 1971, el Concierto para grupo de rock y orquesta de Jon Lord, tecladista de Deep Purple, el admirable acompañamiento sinfónico de la canción November Rain de Guns N’ Roses, la inusual estructura de rapsodia clásica con un toque operístico que posee la canción Bohemian Rhapsody de Queen, la Suite de concierto para guitarra eléctrica y orquesta del guitarrista de heavy metal Yngwie Malmsteen, la incursión en el minimalismo hecha por el guitarrista Pat Metheny con Electric Counterpoint de Steve Reich, la presencia del músico de hip hop conocido como DJ Spooky en la grabación de 1997 de Kraanerg de Iannis Xenakis y en la ópera colectiva Lost Objects de Michael Gordon, David Lang y Julia Wolfe, la espléndida interpretación que hace el Kronos Quartet de la clásica canción Purple Rain de Jimi Hendrix y el sampleo de Hey Jude de The Beatles en el Requiem für einen jungen Dichter del compositor alemán Bernd Alois Zimmermann, sin olvidar a figuras como Frank Zappa, Glenn Branca, Jason Eckardt y John Zorn, que han pasado del rock a la música “clásica” y viceversa con pasmosa facilidad y sin mayor problema.

Así, no es de extrañar que el sello discográfico Naxos Records haya editado en el 2000 un curioso disco titulado Beatles Go Baroque en el que el pianista, director y compositor eslovaco Peter Breiner (1957) ofreció al respetable una propositiva manera de abordar la música del legendario cuarteto de Liverpool. Efectivamente, aunque las canciones de The Beatles son tal vez las más versionadas en la historia de la música, Breiner fue más allá de la mera adaptación orquestal y “recompuso” veinte temas clásicos de The Beatles dentro de cuatro concerti grossi hechos y derechos, cada uno en el estilo de un compositor barroco (Georg Friedrich Händel, Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach y Arcangelo Corelli). El resultado fue de una asombrosa coherencia y mostró al público lo que es construir con inteligencia un puente estilístico entre el pasado y el presente, entre la música de concierto y el rock.

Casi veinte años después, Peter Breiner vuelve a sorprendernos con un nuevo volumen dedicado a la fusión estilística entre The Beatles y el Barroco: Beatles Go Baroque, vol. 2 (2019), también editado bajo el sello Naxos Records. A diferencia del primer disco, donde si no fuera porque las canciones de The Beatles que conforman los concerti grossi aparecen enumeradas en la lista de tracks juraríamos que estos son de la autoría de los maestros barrocos mencionados, en este nuevo volumen Breiner establece una equivalencia estructural entre las canciones de Lennon, McCartney, Harrison y Starr (todos presentes como compositores) y algunas obras de Johann Sebastian Bach y Antonio Vivaldi. De este modo, cada uno de los tres movimientos del Concierto para teclado No. 1, BWV 1052 de Bach se entreteje, respectivamente, con Come Together, Blackbird y Drive My Car, el Concierto de Brandenburgo No. 2, BWV 1047 con Nowhere Man, While My Guitar Gently Weeps y Ob-La-Di, Ob-La-Da, o tres fragmentos de la Misa en si menor, BWV 232 (en un exquisito arreglo para violín y orquesta de cámara) con Here, There and Eveywhere, Yesterday y Hello, Goodbye. Antonio Vivaldi hace acto de presencia en la parte central del álbum con un arriesgado entrelazamiento de fragmentos de Las cuatro estaciones y siete canciones de The Beatles: A Day in the Life, Norwegian Wood, Octopus’s Garden, Because, Back in the U.S.S.R., Julia y Get Back. Como eco del disco anterior, la penúltima pieza de Beatles Go Baroque, vol. 2 es un popurrí de temas extraídos de Abbey Road, el último álbum del cuarteto de Liverpool, armado en un vigoroso estilo à la Vivaldi. Intrigante resulta el brevísimo último track (menos de 50 segundos de duración), donde los compases iniciales del Concierto de Brandenburgo No. 3, BWV 1048 de Bach se ven paulatinamente desplazados por Her Majesty de McCartney, que a su vez se corta abruptamente para dar paso a una críptica referencia de Let It Be en el clavecín, en una especie de broma musical digna de Wolfgang Amadeus Mozart… ¿Será que en su siguiente disco Peter Breiner se dispone a abordar la música del genio de Salzburgo?

En el aspecto técnico, la orquesta de Peter Breiner tiene un desempeño impecable en todos y cada uno de los 21 tracks que forman este álbum, sobre todo el joven violinista Dalibor Karvay, quien acomete las partes solistas con particular entusiasmo y brillo. Como es costumbre con Naxos Records, la grabación es de primerísimo nivel. Y aunque Beatles Go Baroque, vol. 2 es un disco que seguramente hará pegar el grito en el cielo a los puristas más intolerantes de The Beatles y del Barroco, lo cierto es que se trata de una propuesta muy interesante y de gran calidad. Invitamos, pues, a nuestros amables lectores a ponerse cómodos y disfrutar este disco porque, como dijo Al Jolson en The Jazz Singer, “aún no han oído nada”.

Peter Breiner: Beatles Concerto Grosso No. 1 (en el estilo de Händel) / Israel Netanya Kibbutz Orchestra, dirige Shmuel Elbaz

Jose Antonio Palafox
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Jose Antonio Palafox

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