Minería: Obras de Bruch, Holst y estreno de Torres Maldonado

Publicado: julio 27, 2015 Última Modificación julio 27, 2015 Por: adminmusica

El compositor alemán Max Bruch nació en Colonia y aunque era inicialmente famoso por sus obras corales, dos composiciones para violín y orquesta.

por Ricardo Rondón

El compositor alemán Max Bruch (1838-1920) nació en Colonia y aunque era inicialmente famoso por sus obras corales, dos composiciones para violín y orquesta le dieron la inmortalidad. Su Concierto Op. 26 es parte del repertorio básico y la exquisita Fantasía Escocesa con sus melodías irresistibles es otro tour-de-force para los grandes virtuosos del violín. La Fantasía pertenece a 1880 y la fuente de inspiración fueron las novelas de Sir Walter Scott. El estreno fue en 1880 con Pablo de Sarasate como solista. Cada una de las cuatro partes se inspira en una melodía escocesa diferente. El primer movimiento abre con una solemne introducción por los metales seguido de un recitativo para el violín solista. Entonces la melodía escocesa “Auld Rob Morris” es presentada. En el segundo movimiento hay una nuevo prefacio que coloca el escenario para una danza folklórica…

“El molinero harinoso”, primero en la orquesta , después como solo del violín, . En el movimiento lento “Estoy triste por la ausencia de Johnnie” es presentado primero por la orquesta para que el solista lo enriquezca de efectos deslumbrantes. El final arranca vigorosamente con un pasaje para violín acompañado por el arpa. Surge la melodía escocesa “Scots Wha’ que resulta una experiencia memorable. El violinista Philip Quint nos ha visitado en varias ocasiones y lo consideramos uno de los mejores exponentes de su arte de esta generación; su interpretación de esta obra de Bruch fue un placer de principio a fin, llevada por una lectura inspirada y elocuente. Fue obvio que Quint ama esta música y la entrega al público con un gusto radiante. La OSM bajo la batuta de José Areán estuvieron a la altura de su ilustre solista.

Incuestionablemente la obra más popular de Gustav Holst (1874-1934) es Los Planetas, compuesta entre 1914-16. Llegó el público en 1919 con Sir Adrian Boult frente a la Filarmónica de Londres. En 1920 se escuchó la Suite completa bajo Albert Coates. Holst nos dice que las piezas fueron concebidas de acuerdo con su significado astrológico. No hay programa en cada sección, ni referencias a deidades mitológicas, festividades religiosas o conmemoraciones. Saturno nos trae no solo desgaste físico sino una visión de realización. Mercurio simboliza a la mente. Ritmos fuertes e intensos y un tema vigoroso caracterizan a la marcha de la primera sección. Un tema gentil evoca a Venus en donde el corno solista entabla un dialogo con las flautas. Se percibe un aire y limpio y refrescante. Júpiter lleva una espíritu jovial con su sección media que es una canto folklórico bello. Es música de una profunda paz espiritual. En el quinto movimiento llegamos a Urano, el dios de la alegría y las bromas, Los Planetas terminan en un mundo de profundo misterio. Neptuno se toca pianísimo como un interrogante con quietud . En las páginas finales un coro sin palabras en la lejanía flota en el infinito. Areán preparó este Holst con mano maestra haciendo vibrar a cada sección de la orquesta y respetando los tiempos correctos así como la transparencia de los momentos luminosos. Dirigió con enorme espíritu caracterizando con fuerza a cada una de las secciones de esta obra. Este Holst y el Nielsen anterior son muestras sobradas del enorme talento de este director que ya debería ocupar un puesto de honor en nuestra vida musical.

El programa estrenó Di Natura artificiale de Javier Torres Maldonado, pieza de una ambiciosa orquestación pero en donde sucede poco; fue recibida con indiferencia.

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