La música tradicional de Aguascalientes

Publicado: octubre 6, 2018 Última Modificación noviembre 28, 2018 Por: adminmusica

Música en México comienza un nuevo ciclo de contenidos sobre la música tradicional y los himnos de los estados de la Republica. La serie busca dejar registro del rico abanico musical de todas las regiones del país, así como dar exposición a los himnos de cada estado. El ciclo presentará la música de cada entidad por orden alfabético.   

 

  1. Aguascalientes

La tradición musical que forma parte del patrimonio cultural de Aguascalientes tiene como base principalmente dos géneros bailables: el son y el jarabe. Representativo del estado es el son “Pelea de gallos”, compuesto en 1935 por el músico y escritor chileno Juan S. Garrido (1902-1994), quien se había propuesto describir sus impresiones tras visitar la famosísima Feria de San Marcos, donde ese tipo de combate es una de las principales atracciones populares. “Pelea de gallos” puede considerarse prácticamente como el segundo himno de Aguascalientes.

 

Pelea de gallos

 

De igual manera, dado que a finales del siglo XIX y principios del XX el progreso de Aguascalientes estuvo íntimamente ligado al desarrollo del ferrocarril, otro de sus temas musicales tradicionales es la Danza de los ferrocarrileros, interpretada únicamente por varones que imitan la actividad de los trabajadores ferroviarios y el movimiento de un tren. También hay que mencionar la Danza de las bordadoras, que es bailada solamente por mujeres con un bordado en la mano, y el Jarabe de las palomas, donde las intérpretes agitan sus vestidos para imitar el movimiento de las alas de estas aves.

 

Jarabe de las palomas

 

Personajes importantes dentro de la música tradicional de Aguascalientes son los matlachines (o matachines), que al parecer tuvieron su origen como parte del sincretismo religioso que tuvo lugar en tiempos de la Colonia. La tradición de los matlachines no es exclusiva de Aguascalientes, y podemos encontrarlos en otros estados de la República Mexicana e incluso en diversos países de Sudamérica. Por lo general los danzantes son acompañados por un violín, un tambor y una sonaja, y su peculiar vestimenta se caracteriza por un colorido penacho bordado con chaquira y lentejuelas. La principal particularidad de sus coreografías es que los intérpretes deben danzar encorvados y marcando con fuertes pisadas el ritmo de los diversos sones que bailan, mientras el “viejo de la danza” o “moreno” trata de provocar el desorden entre las filas de danzantes y asustar a los espectadores valiéndose de sus ropas rasgadas, una máscara monstruosa, gritos, silbidos, repentinas carreras enloquecidas y un látigo con el que da golpes en el suelo.

El llovido (son para matlachines)

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