La música tradicional de Chiapas

Publicado: enero 31, 2019 Última Modificación febrero 20, 2019 Por: adminmusica

En un documento de 1545 encontramos la siguiente descripción de un instrumento utilizado en las celebraciones de los indígenas chiapanecos: “es un instrumento confeccionado por ocho tablillas de madera roja, desiguales de tamaño, tirantes de dos horquetas, con mecates, colocadas sobre un hoyo cavado en la tierra, y ejecutado con baquetas de cera negra”. Lo que el encomendero Pedro Gentil de Bustamante, dueño de la Hacienda de Santa Lucía en Jiquipila, Chiapas, está describiendo es una marimba, instrumento de percusión idiófono (es decir, que produce sonido por medio de la vibración de su propio cuerpo) que desde hace casi cinco siglos es parte fundamental de las alineaciones musicales de Chiapas. Tan ligado está este instrumento a la música chiapaneca, que prácticamente todas las modificaciones que se le han hecho hasta llegar a ser el instrumento que hoy en día conocemos han tenido lugar a manos de artesanos y marimberos originarios de este estado. De hecho,la figura más importante relacionada con este instrumento tanto a nivel de música tradicional como de música de concierto, es Zeferino Nandayapa (1931-2010), intérprete, compositor, arreglista e iniciador de una verdadera dinastía de marimberos originario de Chiapa de Corzo,que dio a conocer la marimba chiapaneca a nivel mundial por medio de sus arreglos a obras de Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Liszt, entre otros.

 

El rascapetate

 

Dentro del abundante repertorio de sones, valses, zapateados, pasos dobles y hasta adaptaciones de música norteña que se interpretan con este instrumento, encontramos bailes típicos del estado como El rascapetate, El nicté, El jabalí, La tuxtlequita (donde las intérpretes cargan canastas llenas de flores para representar la venta de flores en las plazas), El pirí (divertido baile donde se representa el cortejo de un hombre a una mujer que no se cansa de despreciarlo y la reacción de ésta ante la aparición de otra chica que le roba la atención del caballero), El alcabarán (donde se reproduce el ritual de apareamiento de esta ave), La tortuga del arenal (son que representa a una pareja de enamorados recogiendo huevos de tortuga en la playa) y El bolonchón (baile característico de los chamulas).Sin embargo, el baile más representativo—considerado prácticamente el segundo himno nacional del estado— es Las chiapanecas, pieza compuesta por Bulmaro López Fernández (1878-1960), músico originario de Chiapa de Corzo, a la que posteriormente el compositor mexiqueño Juan Arozamena (1899-1926) agregó letra.

 

Las chiapanecas

 

Mención aparte merecen los parachicos, grupos de danzantes tradicionales que bailan la danza del mismo nombre en ese claro ejemplo del sincretismo de las tradiciones indígenas y españolas que es la monumental celebración religiosa y popular conocida como Fiesta grande de Chiapa de Corzo. En la Danza de los parachicos, los bailarines usan monteras (el sombrero tradicional de los toreros) de ixtle con listones de colores, máscaras de madera con claros rasgos europeos, chalinas con adornos bordados en lentejuela, sarapes de colores y unas sonajas de lámina o de calabacín llamadas chinchin. Los parachicos salen a la calle a bailar y gritar “Vivas” al son de flautas de carrizo y tambores, y a medida que van avanzando entran a las iglesias para persignarse, tocar las ropas de los santos y ofrendarles su baile. Dado que prácticamente toda la población de Chiapa de Corzo participa en esta danza, la enorme cantidad de parachicos precisa de un guía, al que se le llama “El patrón de los parachicos”. Este cargo va pasando por sucesión generacional, pero antes de ser nombrado como el nuevo patrón, el guía debe ser aceptado por la comunidad en base a su vida ejemplar.

 

Danza de los parachicos

 

Por otro lado, en algunas regiones de Chiapas aún perdura la interpretación de música tradicional con instrumentos precolombinos como flautas de carrizo, silbatos de barro, sonajas, raspadores, cascabeles y teponaztlis, a los que acompañan instrumentos con raíces europeas, como el violín, la chirimía (una especie de oboe de doble lengüeta), la guitarra (de doce o catorce cuerdas), el tamboril y el arpa. La cultura zoque (ubicada en el noroeste de Chiapas), los pueblos tzotzil y tzeltal (que habitan en el centro y centro norte de Chiapas) y los jaltecos (grupo étnico originario de Guatemala pero cuya mayoría está asentada en el sur de Chiapas) utilizan esta mixtura instrumental para interpretar sus danzas tradicionales. Cabe señalar que las características originales de la mayoría de los instrumentos de origen europeo han sido modificadas con el paso del tiempo, al grado de que algunos de ellos se han convertido en instrumentos propios y particulares de determinadas regiones, con un sonido único y hasta una manera de tocarlos bastante diferente a la establecida por los cánones occidentales.

 

El bolonchón

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