Música de Nuevo León: ritmos europeos adaptados a la cultura nacional

Los ritmos característicos de la música de Nuevo León son la polca, la redova y la mazurca, pero también hay influencia del corrido y el huapango huasteco.

Por Música en México junio 1, 2020 Última Modificación junio 20, 2020

Al igual que en prácticamente todo el norte de México, la música de Nuevo León tiene una fuerte influencia de las formas dancísticas traídas a nuestro país por los inmigrantes alemanes, bohemios y checos que se asentaron en esa zona en el siglo XIX.

Evangelina (polca)

Ritmos que dan nombre a la música norteña

Muestra de ello son la polca, la redova, el chotis, el vals y la mazurca. Ritmos que pasaron a formar parte de su folclor con el nombre genérico de música norteña. Los conjuntos musicales norteños originalmente formados por bajo sexto, violín, flauta, contrabajo y, ocasionalmente, acordeón diatónico con una sola hilera de botones, fueron modificándose gradualmente hasta dar paso —en la década de 1940— a lo que actualmente es el conjunto norteño tradicional: acordeón diatónico de doble botonadura, bajo sexto, tololoche (un tipo de contrabajo de cuatro cuerdas que se toca punteando las cuerdas), tarola o tambora y, más raramente, un saxofón o violín.

La loma redova

Hoy en día algunos conjuntos sustituyen el tololoche y la tarola con bajo eléctrico y batería. Ademas, realizan combinaciones instrumentales que pueden variar de acuerdo a la región. Por ejemplo, en los municipios de Allende, Montemorelos, Linares y General Terán es frecuente encontrar grupos formados únicamente por uno o dos clarinetes y tambora, mientras que en el municipio de Parras lo común es encontrar dúos de acordeón y bajo sexto (o guitarra). 

Polca

De origen bohemio, la polca es uno de los bailes característicos que acompaña la música de Nuevo León. Se baila en pareja con vigorosos pasos laterales en forma de “galope” y rápidas evoluciones en compás de dos por cuatro rematadas con un rítmico golpeteo de tacón. Entre las polcas representativas de la región se encuentran El aguacero, El rancho, La carreta, Evangelina, El barrilito, Viva Linares, Aurora, Monterrey, Cholita, La grulla, La tablita y La burra orejona.

Viva Linares

Redova

De origen polaco, la redova es una especie de combinación de vals y mazurca que llegó a nuestro país entre 1830 y 1840. Al igual que con la polca, en la redova también se encuentra el zapateado rítmico. Sin embargo, aunque dinámicos, sus movimientos no son tan vigorosos y se desarrollan en compás de 3/4. Cabe recordar que también se conoce como redova a la alineación musical que interpreta redovas, la cual generalmente está formada por acordeón, bajo sexto, tololoche, tarola y un pequeño instrumento de madera que se sujeta a la cintura, se toca como tambor y se llama… redova. Confusiones de nombre aparte, entre las redovas neoleonesas más conocidas se encuentran Los jacalitos, La mazorca, El naranjo, De China a Bravo, Diamantina y Los caballos panzones.

La mazorca

Chotis

De origen bohemio, el chotis (cuyo nombre se deriva del alemán Schottisch, que significa escocés) es un baile de pareja parecido a la polca y a la redova, pero de ritmo más lento, en compás de 4/4, y en el que los bailarines dan vueltas parecidas a las del vals vienés. Conoció su auge en nuestro país durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Se bailaba tanto en los salones de la aristocracia como en los patios de la gente humilde, y hoy en día sigue siendo parte importante del repertorio musical de las bandas neoleonesas. Entre los chotis más conocidos se encuentran El revolcadero, El Cerro de la Silla, El pedacito, Florecita, Claudia y Monterrey de mis amores.

El cerro de la Silla (chotis)

El huapango huasteco

A finales del siglo XIX, Monterrey —la capital de Nuevo León— inició un proceso de industrialización que provocó una fuerte expansión urbana y demográfica. Muchos de los migrantes que se asentaron en la ciudad eran originarios de San Luis Potosí, y con ellos llegó el huapango huasteco (interpretado con guitarra huapanguera, jarana huasteca y violín).

Música tradicional de Hidalgo

El huapango pronto fue adaptado a la alineación instrumental regiomontana y se convirtió en lo que se conoce como huapango norteño. Otra modificación importante fue que los huapangos huastecos casi siempre son cantados, mientras que los huapangos norteños son, en su mayoría, instrumentales. Entre los más representativos se encuentran El gallito, El huarache, El salero, El borrego, El lucero, El mezquitón, El pavido navido y El relojito.

El pávido navido (huapango norteño)

El corrido

Indispensable en el repertorio de la música de Nuevo León es el corrido. Una forma musical cantada no bailable surgida como forma de comunicación e información (debido al aislamiento geográfico de la región norte con respecto al resto del país) en tiempos de la Revolución Mexicana (1910-1917). Ha logrado permanecer vigente gracias no solo a la adaptación de sus cualidades narrativas, sino a su pronta asimilación en la radio y el mercado discográfico.

El corrido de Monterrey

Podemos considerar como antecesores del corrido a la valona y la jácara. Ritmos novohispanos que se suman a la “bola” (una narración en verso acompañada con guitarra) de tiempos de la Independencia. En el siglo XVIII se llamaba “corrido” a un tipo de canto campestre interpretado en Guanajuato, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca y Chihuahua, pero fue en los últimos años del porfiriato que adquirió la forma con que ha permanecido en el repertorio musical popular.

Música tradicional de Chihuahua

La narración del corrido, generalmente en segunda o tercera persona, está estructurada en estrofas de cuatro, seis u ocho octosílabos que pueden alternarse con estribillos de uno, dos o cuatro versos. Su forma musical se compone de una o dos frases melódicas sencillas que se repiten indefinidamente hasta que concluye la narración. Los temas abordados por los corridos son muy variados: hechos históricos (batallas de la Revolución, por ejemplo), retratos críticos o apologéticos de personajes políticos, amores mal correspondidos, hechos heroicos individuales, traiciones y crímenes pasionales, accidentes y desastres.

Música de Nuevo León
Corridos de la Revolución

Admiración por algún animal excepcional, situaciones con enseñanza ética y moral, elogio de ciudades y, actualmente, hasta fascinación por las equívocas “hazañas” de narcotraficantes. En las décadas más recientes, este tema goza de una inusitada popularidad que ha consolidado al subgénero llamado narcocorrido como emblemático del corrido tradicional. Entre los corridos representativos de la música de Nuevo León podemos mencionar El corrido de Monterrey, El corrido de Agualeguas, Rosita Alvírez, El ojo de vidrio, Mi lindo Monterrey, La carga blanca y Viva Montemorelos.

El repertorio de la música de Nuevo León se fue construyendo al paso de las décadas, con músicos como el célebre compositor y acordeonista Antonio Tanguma Guajardo (1903-1989); el cantante, actor y compositor Eulalio González Ramírez “Piporro” (1921-2003); el cantante y acordeonista Ramón Ayala “El rey del acordeón” (1945); y grupos como Los Montañeses del Álamo (con una atípica alineación de flauta, saxofón, bajo sexto, violín y contrabajo), Los Rancheritos del Topo Chico, Los Alegres de Terán, Los Compadres de Apodaca, Los Invasores de Nuevo León y Los Cadetes de Linares.

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