B250: Sonatas para cello y piano op. 5 y op. 69

Beethoven viajó a Berlín y dejó una profunda impresión en el Rey Federico Guillermo II de Prusia, quien era un violonchelista aficionado.

Por Música en México abril 5, 2020 Última Modificación julio 30, 2020

Sonata para violonchelo y piano op. 5, no. 1, en fa mayor

Katia Michel, Piano
Peter Schmidt, Cello

Como Mozart antes que él, Beethoven viajó a Berlín y dejó una profunda impresión en el Rey Federico Guillermo II de Prusia, quien era un violonchelista aficionado. En su corte, el Rey tenía empleado al virtuoso violonchelista Jean-Louis Duport, para quien Beethoven escribió las sonatas del op. 5, aunque sólo desde el punto de vista instrumental, porque el Opus se lo dedicó al Rey y a cambio, el monarca lo recompensó con un caja de rapé de oro llena de Louis d’ors.

La primera sonata para violonchelo de Beethoven hizo historia, porque por primera vez el teclado y el violonchelo fueron socios iguales, presentando y elaborando las ideas musicales entre uno y otro. La apertura del Adagio del primer movimiento da una pista del pensamiento avanzado que implicaba esta obra. Luego, el violonchelo y el piano se turnan la vanguardia, frecuentemente uniéndose de manera concertante. Este es también el paradigma del Allegro. Aunque se trata de una forma-sonata clásica, la energía de la música, la emoción y los contrastes sorprendentes pronostican un momento posterior, el de un Beethoven consumado. 

El tema principal del segundo y último movimiento podría rememorar a Haydn, quien tuvo una influencia importante en Beethoven en esa época. La música es efervescente, aunque también contiene el talante desbocado de Beethoven, a diferencia del carácter refinado del maestro austriaco. En este movimiento, los dos instrumentos a menudo parecen estar en desacuerdo rítmico. Similar al primer movimiento, la música cerca del final se ralentiza y se calma, sólo para estallar en un declaración final dinámica y culminante.

Sonata para violonchelo y piano op. 5, no. 2, en sol menor

Antonio Meneses, celloÇ
Maria João Pires, piano

Aunque la sonata en sol menor tiene sólo dos movimientos, el amplio inicio del primer momento, Adagio, es casi un movimiento en sí mismo. En el elegante Allegro principal, el primer tema (en modo menor) es principalmente una conversación entre violonchelo y piano con una emotividad contrastante, que va de la risa al llanto. El segundo tema (en mayor) tiene un aire de alegría reprimida. Estas emociones apagadas desaparecen en el desarrollo, que está lleno de energía. La recapitulación continúa en el mismo tono emocional alto y termina con una extensa coda: la primera en la música de Beethoven donde aparece una sección de “post-desarrollo”.

En el Rondo final el violonchelo es muy activo. Beethoven proporciona una interacción cercana entre los instrumentos, a menudo en forma de canon. Aunque esta sonata es un reto para la parte del violonchelo, más que la música de cámara de la época, Beethoven escribe muchos pasajes brillantes para el piano, como si no quisiera que el Rey olvidara que él era un pianista supremo.

Sonata para violonchelo y piano op. 69, en la mayor

Antonio Meneses, cello
Maria João Pires, piano

Pasaron diez años antes de que Beethoven volviera al medio de la sonata para violonchelo. Esta vez el dedicado fue Ignaz von Gleichenstein, un amigo violonchelista. Beethoven escribió la sonata mientras trabajaba en la Quinta y la Sexta, y en 1808, entregó la sonata a su editor junto con esas dos famosas obras.

La sonata inicia de manera inusual con el primer tema presentado por el chelo solo, para luego dar paso a la respuesta del piano. De repente, el tema de transición en el menor, derivado del primer tema, nos lleva a alegres melodías secundarias. El desarrollo robusto termina en una presentación canónica del primer tema, que sigue inmediatamente. La recapitulación se vuelve expansiva, con una reminiscencia tardía del primer tema convertido en la coda pensativa del movimiento.

El movimiento intermedio es un rápido  Scherzo típico de Beethoven en el modo menor, completo con rítmica inestable ​​y movimiento perpetuo. La sección de Trio (que aparece dos veces) se convierte en mayor, agregando brillo a un pasaje musical boyante. Beethoven coloca un inusual efecto pizzicato en la coda.

El Adagio del tercer movimiento es tan fuerte temáticamente que da la impresión de que será un movimiento completo. Sin embargo, el Allegro vivace pronto se inmiscuye con extraordinario movimiento y energía. Esta es una forma-sonata con un nuevo tema en el desarrollo que nos lleva de vuelta hasta el primer material con frescura mágica. No es de extrañar que algunos consideren a esta sonata  como una de las obras maestras de Beethoven en toda su producción.

Fuente: Michael Fink para data.instantencore.com

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